Entrevistar a Marta Sanz es un vicio. Te pones y no quieres parar. Se te ocurren tantas cosas que preguntarle ...que hay que ir descartando mentalmente. Su presencia es un territorio bien abonado para las preguntas porque, creo yo, sus respuestas son siempre fértiles. Incluso cuando la pregunta es seca su respuesta brota y estalla.