“Ahora, pues, habla luego a todo hombre de Judá y a los moradores de Jerusalén, diciendo: Así ha dicho Je...hová: He aquí que yo dispongo mal contra vosotros, y trazo contra vosotros designios; conviértase ahora cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras. 12 Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón…mi pueblo me ha olvidado, incensando a lo que es vanidad…” (Jeremías 18: 11, 12, 15)
En tiempos del profeta Jeremías, este habló la Palabra del Señor, específica y cortante, directa y sin ambages, a una generación de creyentes que vivían según su propia creencia, y no la de Dios.