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En 1626 Fernando II pidió auxilio a Wallenstein por la situación caótica que estaban llevando a cabo los pr... otestantes del norte, con lo cual se creó una Liga Católica bajo el mando de Johann Tserclaes, conde de Tilly. Wallenstein aumentó las fuerzas con un ejército imperial de 30.000 hombres que se unieron gracias a su popularidad. Lucharon juntos entre 1625 y 1627 contra Ernst von Mansfeld. Golpeó a éste en Dessau, saliendo victorioso y liquidando al resto del ejército de Mansfeld en 1627 en Silesia. En esta época compró para el emperador el ducado de Sagan con el dinero conseguido en las rapiñas y saqueos efectuados a los protestantes de Mansfeld. Su condición de militar a la causa católica era la de quedarse con el botÃn y cobrar los impuestos de las regiones capturadas. Se puso de nuevo junto a los soldados de Tilly para luchar en contra del rey danés Cristián IV y conquistar el ducado de Mecklemburgo. Las victorias siguieron de su parte al conquistar Pomerania y Jutlandia a los daneses. Sin embargo, no pudo capturar la capital danesa de la isla de Seeland al no poseer una flota ya que los polacos no permitÃan crear una flota imperial en el mar Báltico. En 1628 fracasó en la captura de Stralsund, la cual fue auxiliado por las tropas suecas de Gustavo II Adolfo. En el Tratado de Lübeck en 1629, Dinamarca dejaba de apoyar a los protestantes. La popularidad de Wallenstein se fue acrecentando por sus victorias y esto creó que algunas personas de la corte de Fernando II pusieran en alerta al emperador de que su comandante querÃa hacerse con el control de los prÃncipes alemanes y restaurar el poder imperial bajo su persona erigiéndose él emperador, además de apoyar el protestantismo aliándose con el rey sueco Gustavo II Adolfo. Fernando destituyó de su cargo a Wallenstein en septiembre de 1630, que dejó sus tropas en manos del Conde de Tilly y se retiró a Jicin, capital del ducado de Frienland. Allà vivió en una atmósfera de misteriosa magnificencia. Wallenstein quiso unirse a Gustavo Adolfo reclutando un ejército pagado (como siempre) de sus propios fondos pra atacar a los católicos, pidiendo ser virrey de todas aquellas regiones que conquistara. Pero el rey sueco desoyó a Wallenstein, desconfiado al tratarse de un traidor.
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