El escritor y poeta Alejandro López Andrada conducía su coche la noche de Difuntos del año 2002, cuando él..., su hija Rocío y una amiga irlandesa de ésta, pudieron ver a tan sólo unos pocos metros de su vehículo a un ser gigantesco vestido con una larga túnica que caminaba flotando por el centro de la carretera hacia Pozoblanco (Córdoba) por la que se dirigían.