la nueva COPE: donde les gusta estar (ahora)

El lema de la COPE, de esta nueva COPE, es “donde nos gusta estar”. Es bueno y está bien pensado: amable, sin esquinas, sin ideologías, sin molestar… Y quiere decir mucho. Después de todas las espantadas de sus antiguas caras significa más de lo que parece.

La presentación de la COPE ha sido quizá demasiado ágil. No había esa sinergia entre presentadores que había en la de Onda Cero, donde todos se conocían y el saber hacer de Alsina presentando envolvía la programación de manera que pareciera que era todo un bloque. Pero tampoco había tanta tensión o la presencia de un tabú (como en la de la SER), tampoco la sensación de “acomodo” de Radio Nacional… Había sensación de “¡ostras!, no sabemos exactamente qué tenemos entre las manos, pero estamos seguros de que esto tiene visos de salir bien”. Y también, por las intervenciones que hicieron al presentar sus programas, hubo sensación de que piensan que no saben hasta qué punto la cosa va a ir mejor, bien o muy bien.

La COPE ha estado en clara decadencia los últimos años. Desde que Federico empezó a meter palos a Rajoy y empezó a “esperancizarse”, la cadena iba perdiendo oyentes. Con la crisis económica, con el descontento con ZP, volvieron a tomar aire. Pero se mascaba en el ambiente que los que ahora componen esRadio se iban. Nacho Villa estaba, según Jiménez Losantos, al acecho (buscando la sustitución), pero estuvo la COPE más preocupada en tapar los huecos creados (y hacer creer que lo que se quedaba era mejor que lo que se había ido) que no analizaron la viabilidad real de su nueva parrilla. Crisis. Lo de preocuparse más en hacer creer que lo que se queda es mejor que lo que se ha ido, eso, es lo que está haciendo la SER este año. No están aconstumbrados a aprender del mal ajeno… Normal, llevaban muchos años sin tener estos sobresaltos con sus trabajadores.

Este año ha habido catarsis: han sabido tirarse a la piscina. Saben que hay agua, aunque no saben cuánta hay en realidad. Ésta es la sensación que transmiten, pero todo apunta que no van a terminar siendo como los que practican balconing.

De la programación de hace dos años a la de ahora hay kilómetros de distancia. Pero si nos fijamos en las críticas que se vierten en la red (sobre todo las críticas más ácidas) podremos ver que están consiguiendo cuadrar el círculo. A la nueva COPE le llaman “la SER 2” y hacen chistes sobre cepillos, iglesias y curas a la vez. Tener a Buruaga en las mañanas y la línea editorial cristiana tradicional y que además la llaman “SER 2” es una cosa que parece no ser consistente. Si pones los deportes, es cierto: la COPE recuerda más a la SER que la propia SER. 18 años son muchos años. Incluso en radio.

Luis del Val, Aberasturi, Paco González, Castaño, Lumbreras (en su nueva faceta), Alcalá, Joseba Larrañaga, Buruaga, Ussía, segundo año de Colmenarejo, cambio de hora de Cristina a las mañanas de los fines de semana… A la COPE casi no la reconoce ni… Me ahorro el chiste.

Miremos las audiencias. La COPE este año ha perdido un 25% de audiencia. Si no tenemos en cuenta la última ola, en la que se recuperaban un poco, la COPE tenía en julio de 2009 casi 2.100.000 oyentes. Y en marzo, 1.251.000 oyentes. Se ha hablado de EREs, de recortes en los sueldos, de la financiación de la cadena… Y ahora la pregunta es cuán arriba pueden llegar este año tras esta catarsis. Es un misterio que no se va a intuir hasta diciembre, y no se va a saber seguro hasta marzo del año que viene. Lo de las audiencias y las encuestas es un proceso muy lento. Como decía Buruaga, de momento la única medición es la de los anunciantes.

¿Hasta dónde pueden llegar? ¿Necesitarán mucho tiempo para tener una programación que enganche al mismo oyente de deportes que de política? De los 2.300.000 de oyentes que tenían los de Carrusel en abril de este año, pongamos que pesquen, pongamos, la mitad. Un aumento de aproximadamente un millón de oyentes para la COPE significaría estar actualmente en mejor posición que en la última época de Federico, César, Abellán y compañía. ¿Otro milagro en la COPE? Llamémoslo milagro, llamémoslo quizá apuesta de riesgo.

3 comentarios

  • MIGUELUS

    Qué es eso: “Desde que Federico empezó a meter palos a Rajoy y empezó a “esperancizarse”, la cadena iba perdiendo oyentes”.
    Es absolutamente falso de toda falcedad.
    Desde que llegaron a la cope, Federico, César y Abellán, entre otros, no han hecho más que ganar audiencia… Y es perfectamente evidente y demostrable.
    Otra cosa es que no nos guste la línea editorial, la manera de hacer los diversos programas, etc.
    A Federico se lo cargarón, fundamentalmente, por meterse con el Rey, y por no hacer la vista gorda con los disparates de Rajoy.
    Desgradiadamente la Cope que conocíamos ya no volverá. Y estos peseterillos de la Ser, terminaran de Hundirla, y si no al tiempo.

  • Torpedo

    Discrepo con el comentario numero 1. La causa ultima de la expulsion de Losantos fueron sus denuncias a la corrupcion del Partido Popular (“Pero bueno, Señor Rajoy, ¿ustedes están contra la corrupción, o sólo contra la del PSOE?”, Losantos dixit). En cuanto a su programa en la Cope, ya llevaba perdiendo audiencia un tiempo, situandose en tercera posicion, despues de haber permanecido un breve periodo de tiempo como lider de audiencia.

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