Una noche loca en un hotel es suficiente para que San Bernardino llame y ponga las cosas claras… pobre... victima fumadora, que ha confesado que robó las toallas de la habitación (porque a su novia se le antojaron) y que fumó porque pensaba que no estaba prohibido. Eso si, San Bernardino ha conseguido que el pobre pida perdón y que diga, tal cual: “soy tonto “perdio”. Download audio file (0208-BR-1164-2-TONTOS-EN-EL-HOTEL_EDITADA.mp3)