El 3 de mayo de 1998, un chico se encontró en un alambre de espino, en Valdemorillo en Madrid, un carabo, un...a de esas pequeñas rapaces nocturnas. El alambre estaba enganchado al ala y no encontró manera de liberarla, así que cortó el alambre y se lo llevó a Brinzal, un centro de recuperación de rapaces nocturnas. Una vez allí, aunque en estado crítico, decidieron llamarla Viella.