Desde el principio, Satanás peleó por conseguir el alma y el ser entero del hombre. Desde el mismo Génesis ...(Gn. 3: 4), el enemigo de Dios tuvo como objetivo preferente el capturar al hombre, alejarlo de Dios, esclavizarle, para a la postre, destruirle para siempre, así como él mismo está puesto para destrucción desde el mismo momento en que se reveló contra Dios, y él sabe esto último.
Nada ha cambiado desde entonces. La pugna satánica para llevar a todos los hombres que pueda al infierno, continúa. Los métodos que el diablo utiliza, son básicamente los mismos que utilizó en cuanto a su filosofía, y el fundamento de ellos. Es el engaño; no en vano él es llamado el “príncipe de las tinieblas”.
La actividad del maligno es de una magnitud difícil de evaluar solamente con la mente natural (1 Co.2: 14); pero es que en los días que nos ha tocado vivir, se está incrementando a niveles insospechados.
¡Es difícil para la mente humana comprender cuanta maldad y odio entraña Satanás! Creo que por esa razón, muchos, incluso verdaderos hijos de Dios, no comprenden a cabalidad lo que en realidad está ocurriendo en este mundo que ha dado la espalda a Dios; ¡Y no obstante, el odio del maligno, cada vez es más manifiesto, porque sabe que le queda poco tiempo!