SabÃa un poco de antemano, porque últimamente este mundo de la comunicación funciona asÃ, que las condiciones que me iban a ofrecer no eran muy buenas asà que decidà grabar la conversación.
Mi interlocutor ni siquiera es nadie de la empresa que me querÃa conocer, sino la persona a la que habÃan derivado para concertar una entrevista personal en la que decidÃ, durante la conversación, no perder el tiempo.
Porque esto no es una denuncia a la empresa concreta que está haciendo estos enormes timos tanto a nivel laboral, como informativo, como democrático, como fiscal, sino que es una denuncia a un hecho que se produce todos los dÃas y que se alienta, de forma directa o indirecta, desde la profesión, los profesionales que lo aceptan y las universidades que forman y que toleran.
Y no hablamos de vender patatas. Hablamos de tener un medio de comunicación que influye en la gente de alguna manera y que deberÃa ser la base de una democracia, el tener a la gente formada e informada.