Saber leer y el conocimiento intelectual no basta para sentirnos los dueños de nuestra vida. Las escuelas... hablan de viejo principio socrático, “conócete a ti mismo”, pero curiosamente no enseñan a llevarlo a cabo. Si queremos una enseñanza que nos haga sentir vivos es necesario que el centro de la educación sea el autoconocimiento.
La adolescencia no es sólo el paso de una edad a otra, es ,en sí misma, un período de la vida con pleno sentido. Es un tesoro que muy pocos han descubierto. El fuego que representa es muchas veces apagado por una educación que no valora la gran oportunidad que, para la persona, lleva consigo.