Somos fábricas de emociones, una compleja maquinaria sentimental que nunca se detiene. Producimos const...antemente composiciones químicas que generan diferentes respuestas emocionales ante las situaciones que nos tocan experimentar a lo largo de cada día de nuestra vida. También somos los empresarios de estas fábricas, quienes gestionamos su buen o mal funcionamiento. Existen momentos en los que la producción de determinados sentimientos hace que comience a desbordarse el sistema y entonces la factoría se pone a funcionar a toda maquina. La presión que se genera amenaza con hacerlo volar todo por el aire. Suenan las alarmas y es allí cuando la válvula de seguridad se abre para que el vapor emocional no haga explotar la maquinaria. Esa válvula de escape se llama ENFADO.