Llegado el invierno, un labrador encontró una víbora helada de frío. Apiadado de ella, la recogió y la gua...
rdó en su pecho.
Reanimada por el calor, la víbora, recobró sus sentidos y mató a su bienhechor, el cual, sintiéndose morir, exclamó:
-¡Bien me lo merezco por haberme compadecido de un ser malvado!.
Comentarios (29)
Sonia
Buenisimo.
04/07/2012 a las 04:51
Lorenzo Parrilla
Este audio de Bunbury es Inaudito, muy bueno.
29/06/2012 a las 23:04