Han ido llegando de todas las partes del mundo. Jóvenes católicos pertenecientes a asociaciones vinculadas a... la iglesia o simplemente hijos de familias creyentes. Es su respuesta a la llamada del Papa para participar en la jornada mundial de la juventud, un encuentro que inicio Juan Pablo II en 1985 y que se repite cada tres años en diferentes ciudades del mundo.