“... y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, 11 que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primer...o y el último?: En ese momento, Juan oyó una potente voz detrás de él. ¿Por qué tras de él? Tenemos un precedente en la Palabra, en el libro de Ezequiel: ?Y me levantó el Espíritu, y oí detrás de mí una voz de gran estruendo, que decía: Bendita sea la gloria de Jehová desde su lugar> (Ezequiel 3: 12). Esa voz del “Alfa y la Omega “, buscaba captar toda su atención. También se manifestaba desde su espalda dando a entender que el mismo Dios le “guardaba las espaldas”; allí donde Juan no podía ver ni defenderse de cualquier ataque a traición por parte del enemigo de nuestras almas: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende? (Salmo 34: 7). A pesar de que estaba preso por mano de hombre, Dios le tenía verdaderamente protegido. Esa voz como de trompeta, que sonaba potente como un shofar (cuerno de carnero), le decía: “Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea?: Juan explica lo que Dios le mandó que hiciera: Escribir en un rollo de papiro o pergamino (los libros de entonces) lo que estaba viendo; y esto es justamente lo que hizo.