Al leer la Palabra de Dios no me caben dudas de la existencia de hermanos de Jesús, hijos de sangre de José ...y María. En muchos pasajes eso queda demostrado, al margen de forzadas interpretaciones o conclusiones livianas que pudieran sacarse erróneamente. En lo personal, después de haber leído todas estas opiniones, alabo al Padre por su Hijo, agradezco a Dios por Jesús, camino, verdad y vida. El es nuestro único mediador. Alabado sea por siempre nuestro Señor y Salvador. Para mí esto es lo verdaderamente importante; sin desmerecer estos análisis e interpretaciones sobre Jesús y su familia terrenal. Pero no perdamos de vista algo muy muy importante: sigamos firmes, puestos nuestros ojos en Cristo, puesto que de El, sólo de El, viene la salvación.