El invasor estaba de paso o eso es lo que pretendieron aparentar. Se dirigían hacia Portugal para seguir alim...entando con este país el egocentrismo de Napoleón tras su sonada derrota contra los Ingleses.
La verdadera razón era que España entraba también en el lote de la futura conquista. Muchos de los oficiales españoles de la capital se dieron cuenta de la jugada, máxime, conociendo las dotes militares y la reputación de extraordinario estratega con la que contaba el dirigente francés, pero solo unos pocos tuvieron el arrojo de morir con la dignidad de su oficio.