Excepto para Cary Grant -ya consagrado-, la película resultó ser una oportunidad para sus responsables. Kath...arine no lograba triunfar en la pantalla, Stewart corría el riesgo de encasillarse, a Mankiewicz le facilitó el salto desde la producción a la dirección y George Cukor quedó etiquetado para siempre como el director de las mujeres.
Mankiewicz, guionista y productor de la Metro-Goldwyn-Mayer, fue llamado con urgencia cierto día de finales de 1939 al despacho del todopoderoso Louis B. Mayer. Al traspasar la barrera de la secretaria se encontró con que el jefe no estaba solo. Howard Hughes estaba sentado a su lado. Había adquirido los derechos para el cine de la popular obra teatral “Historias de Filadelfia” y sólo los cedería a MGM, para la filmación de una película cuyo productor sería Mankiewicz, si Katharine Hepburn -entonces amante suya y a la que había hecho entrega de los derechos- era la protagonista. También exigían que a Hepburn le dieran la réplica dos estrellas masculinas, preferentemente Clark Gable y Spencer Tracy.
Dos años más tarde, cuando a Spencer Tracy -que tenía derecho de veto al director y a la actriz protagonista de sus películas- le ofrecieron en firme que ella le acompañara en “La mujer del año”, se hizo proyectar precisamente “Historias de Filadelfia” -donde el personaje de ella se llama Tracy.
Mankiewicz había visto y filmado la obra en Nueva York para conocer cada momento que provocaba carcajadas, y preparó un primer guión. Fue convocado por el multimillonario en un solitario lugar de las afueras de Los Ángeles, y Mankiewicz descendió de su coche al ver esperando al lujoso automóvil en cuyo interior se encontraba Hughes. Se acercó y mientras un guardaespaldas montaba guardia, esperó en pie y sin hablar a que leyera los 50 folios del primer tratamiento sobre la adaptación. Hughes mostró su aprobación y sólo entonces la MGM decidió que haría la película.
Logró estar la quinta en la taquilla y convertirse en más que una comedia banal. Stanley Cawell, observa que es el único film de su género «en el que la pareja protagonista vuelve a encontrar su felicidad, aparentemente, en el mundo en que se divorciaron, literalmente en el lugar donde crecieron juntos, sin retirarse a un mundo alejado del mundo público, un mundo de su propia invención, de aventura».
Cawell, un estudioso del cine que caería bien a tu tío caníbal, menciona “La sexualidad femenina” de Freud donde dice que «las segundas nupcias suelen resultar mejor que las primeras y relaciona la ventaja del segundo matrimonio con la ‘reacción paradójica de las mujeres a la desfloración’, a saber, que las une permanentemente al hombre con el que han mantenido relaciones sexuales por vez primera, pero también ‘desencadena una reacción arcaica de hostilidad contra él». Así se puede interpretar el diálogo de Dexter/Grant a Tracy/Hepburn : «su condena a ser divina, adorada en vez de amada, se debe a que hace caso omiso de su propia sexualidad, a que exige seguir siendo una diosa, ‘intacta’». Muchos creen que la propia Hepburn hizo lo mismo.