Aquel viento de violencia se llevó la esclavitud oficial, que fue la razón moral del enfrentamiento entre la... industria norteña y la agricultura sureña. La negra Hattie McDaniel, la Mammy, tal vez sea la menos conocida de los personajes que recordamos, aunque en Usamerica no sea así porque hasta la Mammy de Tom y Jerry se basa en ella. Representó a la criada negra sureña por excelencia en varias ocasiones y en “Lo que el viento se llevó” lo hace de manera que queda grabada en la memoria con sólo unos pocos minutos de presencia. fue la culminación de sus anteriores papeles, y gracias a él se convirtió en la primera persona negra en ganar un Oscar. Muestra, tras la muerte de la niña heredera, una emoción honda, algo muy raro en la representación de la gente de color en aquella época, aunque en su caso era de esperar porque sus mamies dan su opinión, desafían a sus “señores” y a veces son hostiles y duras con ellos. En “La Venus rubia” de Josef von Sternberg, es amiga y protectora de Marlene Dietrich, y en “Ocho mujeres y un crimen” de Leigh Jason, con Bárbara Stanwyck, regaña a su jefa y a sus presuntuosos amigos. Eran familiaridades con los personajes blancos nada comunes en la época, cuando faltaban años para que otra mujer negra se negara a dejar su asiento en el autobús a un blanco y estallara el movimiento antirracista.
Su padre había sido un esclavo liberado. Comenzó como cantante en gira con su familia baptista, y en 1915 fue la primera persona negra en cantar por la radio. Los periodistas, blancos por supuesto, solían preguntarle si no era humillante para ella interpretar casi siempre a criadas. Su respuesta era desarmante y ácida: “prefiero hacer de chacha a 7.000 dólares la semana que trabajar realmente como una por sólo 7.”
Se casó cuatro veces sin mucha suerte en este aspecto, porque el primer marido fue asesinado unos años después de la boda, el segundo le duró menos de un año y el cuarto unos cuatro meses. En la cima de su carrera sus personajes acostumbraban a tener cierta superioridad intelectual sobre sus coprotagonistas blancos, pero sólo era ficción ya que, por el racismo de la época, no pudo cumplir su deseo de ser enterrada en Hollywood. No había cementerios para negros.
Las primeras películas sonoras tenían como música préstamos tomados a Chaikovski, a Wagner, a Chopin, pero pronto los estudios contrataron a compositores vivos menos eminentes, aunque mucho más eficaces. Los mejores músicos resultaron ser compositores desconocidos con un gran dominio de la técnica musical y una comprensión clara del papel de la melodía en el cine. Así nació la música de películas. Uno de los primeros fue Max Steiner, inevitablemente venido de Viena y ya establecido en Hollywood en 1931. compuso “Cimarrón”, el “King Kong” de 1933 y al año siguiente ganó el primero de sus tres Oscar con la música de “El delator”, pero Steiner se convertiría en e primer compositor “popular” al componer la música para “Lo que el viento se llevó”, creando una de las pocas melodías cinematográficas tarareables por miles de personas, que en realidad nunca han llegado a escucharla en una gran pantalla.