EL NÚCLEO DE TODA ESTA HISTORIA comenzó en Génesis 29, con Jacob con sus esposas y sus concubinas. Un padre..., cuatro madres y una docena de hijos entre ellas: no se necesitaba ser profeta para saber de antemano cómo sería esta familia disfuncional y fría.
Cuánto mejor habría sido si Jacob hubiera seguido el ejemplo básico del Edén: un esposo y una esposa. Punto. Este era el modelo ideal para todos los hogares, para todos los tiempos.
Pero, hemos visto que Dios nos creó como seres libres, y esa libertad incluye la libertad de cometer errores. Tal vez como símbolo de los errores que cometió Jacob, la famosa “túnica de diversos colores” revela cómo un error conduce a otro y a otros, con consecuencias mucho más allá de nuestro control.
Cuánto mejor sería, entonces, cortar el pecado cuando es pimpollo, antes de que nos devore a nosotros y a quienes amamos.