En este preciso momento, ya pueden decirme lo que quieran que ni gobiernos, ni instituciones sociales o econó...micas ni tendencias religiosas podrán hacerme cambiar la opinión de que todo lo que están haciendo solo está enfocado hacia su propio enriquecimiento, a espaldas del pueblo y sin remordimientos de cual puede ser el coste humano que tengamos que pagar por sus actos. Estamos en sus manos y a su merced porque preferimos ignorar la realidad y mirar hacia otro lado.