Mayoritariamente se conocen ciertas conductas propias del Parkinson como son los trastornos de la marcha, el... temblor, la lentitud y la rigidez, pero luego hay una serie de manifestaciones no motoras, que en principio quedan en un segundo plano, y que son parte implícita de la enfermedad, y que entre otras, son frecuentes los siguientes síntomas; problemas en el olfato, trastornos del sueño, depresión, ansiedad e incluso la propia demencia.
Hoy se sabe que la depresión es inherente a la propia enfermedad de Parkinson, y ello hace que estos síntomas puedan aparecer antes de que aparezcan las manifestaciones motoras. Ello facilita el diagnóstico precoz de la enfermedad, ya que los neurólogos deben hacerse a la vez psiquiatras para poder manejar con éxito al paciente, y ello conlleva que deba haber mayor comunicación entre los diferentes profesionales sanitarios.