Confiesa que su obsesión por los lobos es infantil. Antonio Pérez Henares se crió con un gran mastín que l...legó a casa de sus padres después de una batalla con lobos. Aquella obsesión se ha hecho literatura en este viaje de 30.000 años que narra el inicio de la relación, no siempre fácil, entre las “manadas de hombres y las manadas de lobos”.