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Descripción: Aristóteles tiene la costumbre de dar las clases paseando. Si nos fijamos con atención podemos verle rodeado por sus alumnos y discípulos. Aristóteles está en el centro de todos ellos, y mientras... explica hay una luz especial en sus ojos; tal vez sea porque ha conseguido realizar uno de los sueños que siempre tuvo: abrir su propia escuela en Atenas: el Liceo.
Allí Aristóteles es feliz. Ha Hecho de su escuela un centro de estudio e investigación moderno y novedoso. A sus ordenes trabajan varios colaboradores recopilando observaciones sobre los más diversos temas. Quiere conseguir que su escuela se convierta en un lugar aglutinante de todo el saber de la época.
Pero ahora está disfrutando de de la instrucción que proporciona a sus discípulos. El grupo se ha detenido al lado de una encina. El Maestro mueve ostensiblemente las manos, debe estar diciendo algo importante. Aunque es un día caluroso han abandonado, poco después, la sombra del árbol, y entonces, mirando al cielo, el filósofo ha señalado el vuelo de un bando de palomas. Más tarde, se ha fijado en un joven que le escuchaba atentamente y le ha separado del grupo utilizándolo como ejemplo. Así ha seguido con su explicación.
Casi podemos atrevernos a deducir que es su concepción del alma lo que el filósofo está explicando.
Cuando él era joven pensaba, como Platón, que el alma y el cuerpo eran dos principios absolutamente distintos y separados. El cuerpo además era concebido como una cárcel para el alma.
Pero con el paso el tiempo ha ido cambiando de opinión.
De tanto observar a los seres vivos y su comportamiento ha deducido que esa forma de ver el alma, basada en la filosofía platónica no es correcta.
También hubo una época en la que pensó que si bien alma y cuerpo eran dos principios distintos, trabajaban sin embargo perfectamente unidos. Pero ya hace tiempo que sostiene su teoría hilemórfica: alma y cuerpo forman una sola sustancia y están en relación de materia y forma; siendo el cuerpo la materia y el alma la forma. Alma y cuerpo son inseparables y el alma no es inmortal. Las funciones y actividades propias de los seres vivos se explican en función del alma, que no podría realizarlas sin el cuerpo. Sí, todos los seres vivos tienen alma.
Aristóteles no cree que existan tres partes en el alma como pensaba Platón, pero sí cree que en el alma hay varias funciones y en concreto tres principales:
- La función nutritiva que comparten vegetales, animales y hombres.
- La función sensitiva que comparten los animales y los hombres.
- Y, por último, la función intelectiva, propia exclusivamente de los hombres.
Sí, es muy probable que eso fuera lo que Aristóteles explicaba a sus alumnos, una visión jerárquica de los seres vivos y sus almas correspondientes.
El grupo ya regresa. La clase parece haber terminado.
Música: J.T.Bruce, Jaime Heras.
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