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La Momia o Ramses el Maldito.
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Misterio y otras realidades
01:50:43 min
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hace 1 mes
No, lo siento, Miles. Mi padre no está aquí. Sí, lo haré. De inmediato. —Alex colgó el teléfono. Elliott lo miró desde el
escritorio que había en un rincón de la
habitación.
—Gracias, Alex. La mentira es un arte social injustamente despreciado. Alguien debería escribir un manual de la mentira y todos sus efectos benefactores.
—Padre, no voy a dejarte salir solo.
Elliott volvió a lo que estaba haciendo. Se sentía mucho mejor después del baño caliente y de un rato de reposo. No había conseguido dormir, pero había tenido
tiempo para meditar sus próximos pasos, y ya había tomado una decisión, aunque no tenía grandes esperanzas de que su plan funcionase. Pero el elixir merecía el
esfuerzo, suponiendo que Samir hubiera hablado con Ramsés. Aunque la actitud del egipcio le había dado a entender que conocía su paradero.
Selló el último de los tres sobres, en el que acababa de escribir una dirección, y se volvió hacia su hijo.
—Harás exactamente lo que te he explicado —dijo con firmeza—. Si no he vuelto mañana al mediodía, envía estas cartas. Son para tu madre y para Randolph. Y
abandona El Cairo cuanto antes. Ahora dame el bastón. También necesito la capa. Por la noche hace un frío de mil demonios en esta ciudad.
Walter le tendió el bastón y le puso la capa sobre los hombros.
—Padre —suplicó Alex—, por el amor de...
—Adiós, Alex. Recuerda: Julie te necesita, aquí.
—Mi señor, son más de las seis —dijo Samir—. Debo conducirte a esa taberna.
—Puedo encontrarla solo, Samir —respondió Ramsés—. Volved al hotel, los dos. Debo ir solo... Os mandaré un mensaje tan pronto como pueda.
—No —se opuso Julie—. Déjame acompañarte.
—Imposible —replicó Ramsés—. Es demasiado peligroso. Y esto es algo a lo que debo hacer frente a solas.
—Ramsés, no voy a dejarte solo —insistió ella.
—Julie, debemos volver —dijo Samir—. Tenemos que dejarnos ver antes de que empiecen a buscarnos.
Ramsés se levantó lentamente y se apartó de la vacilante luz de la vela, que era ahora la única iluminación de la habitación. Elevó las manos como si pronunciara
una plegaria
Género: Audiolibros y relatos
Canal: Audionovelas ermakysevilla
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