Podcast La copla

8 Audios encontrados en Podcast: Podcast La copla
 
La copla
Canal: La copla
Por: Superduque
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Descripción del podcast de Podcast La copla: Es la copla de mi tierra la que contiene mi llanto, sevillanas y cantares, sonidos que quiero tanto. Por tientos y soleares seguiriyas y tarantos, te van diciendo chiquilla, cuán grande son ... mis quebrantos. Cantar de la tierra mía con acordes de guitarras, son aires tus alegrías, y el canto de la cigarra. ¡Y es tan inmensa la pena! que sube por mi garganta, que hasta la vida daría, por tu amor que me quebranta. Tus ojitos se cerraron y eran la luz de mi querer, rodeao de tus brazos, yo quisiera amanecer. Que no se acaba mi pesar si tú me niegas tu beso, y es tan dura esta condena, ya tu amor me tiene preso. Roberto Santamaría

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Lola Flores - El tigre
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02:41 min | hace 7 meses
Dolores Flores Ruiz, conocida para la etenidad como "La Faraona" fue una de las personalidades artisticas más arrolladoras de la España del siglo XX. Cantante, Bailaora y actriz, abanderó todas las esencias del tópico nacional y sin embargo logró escapar a todos los encasillamientos. Luces y sombras de gloria de la vida de una artista que se inventó a sí misma y se elevó a la categoría de mito por merecimientos propios, un ser humano irrepetible. Artista folklórica española Jerez de la Frontera, 1921 Madrid, 16-5-1995). La mayor de los tres hijos de un tabernero "medio payo" y una gitana, desde su infancia llamó la atención por sus dotes para imitar a las grandes figuras del cante y del baile folklórico del momento. Su padre, que apostó por el prometedor futuro artístico de la pequeña Lola, decidió mudarse a Madrid; a los 14 años Lola consiguió su primer contrato como bailarina, para actuar en los intervalos entre actos de un teatro madrileño. Ese espacio casi irrisorio bastó a la chica para imponer su talento, apoyado en un temperamento extraordinariamente impetuoso. A sus 18 años ya trabajaba en el cine, con Martingala del director Fernando Mignoni; por entonces comenzó también a realizar giras por el país. Son los años de su definitivo despegue: aquella gris España de la posguerra sirve de telón de fondo a un puñado de estrellas, encargadas de disimular y colorear un poco la horrible languidez de los estómagos y los espíritus de los españoles. Formando pareja artística y sentimental con el extraordinario cantaor Manolo Caracol, los años 40 la vieron triunfar en los escenarios de toda España, ya como cabeza de su propia compañía. Un éxito que se consolidó en los años sucesivos, cuando Lola conquistó también al público extranjero: Buenos Aires y México (donde rodó varias películas, la famosa Pena, penita, pena entre ellas), París y Montecarlo la recibieron como a una gran estrella. Fue por entonces cuando se la empezó a conocer como "la Faraona": no sólo por su imponente autoridad sobre la escena y por el carisma de su presencia, sino por su habilidad para elegir a placer entre un nutrido grupo de hombres que se debatían por ella: desde varios de los músicos que pertenecían a su compañía artística (Agustín Lara entre ellos) hasta galanes como Ricardo Montalbán y Gary Cooper, más algún que otro futbolista o torero. Finalmente, a finales de 1957, se casó con el guitarrista Antonio González el pescaílla. En mayo del siguiente año nació Lolita, su primera hija, a la que seguirían Antonio, en 1961, y Rosario, en 1963.
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Lola Flores - La guapa de Cádiz
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06:46 min | hace 7 meses
Dolores Flores Ruiz, conocida para la etenidad como "La Faraona" fue una de las personalidades artisticas más arrolladoras de la España del siglo XX. Cantante, Bailaora y actriz, abanderó todas las esencias del tópico nacional y sin embargo logró escapar a todos los encasillamientos. Luces y sombras de gloria de la vida de una artista que se inventó a sí misma y se elevó a la categoría de mito por merecimientos propios, un ser humano irrepetible.
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Adelfa Soto - Varias
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07:49 min | hace 1 año
Digna hija del arte de su madre La niña de la puebla, con la voz de una alondra y los murmullos del mar.
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La Niña de la Puebla - Los campanilleros
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06:22 min | hace 1 año
Hija de un barbero aficionado al cante, Dolores Jiménez nació en La Puebla de Cazalla (Sevilla). Un colirio mal compuesto le hiz o perder para siempre la vista a los tres días de nacer. Con ocho años comenzó a recibir enseñanza especial y musical. A los 20 años, acompañada de su guitarra, actuó en un festival en Morón de la Frontera (Sevilla). Su carrera se lanzó imparable. Su debú a principios de los años treinta en Sevilla y Madrid fue asociado a la popularización de Los Campanilleros, copla popular que antes había llevado al flamenco Manuel Torre. Admiradora de Pepe Marchena, La Niña de la Puebla fue consumada especialista en los cantes de ida y vuelta. Dolores Jiménez aportó dulzura y melancolía, con su voz delicada y llena de matices. El mundo flamenco se mostró ayer conmocionado por la desaparición de La Niña de la Puebla. Termina "una de las épocas más lindas del flamenco", señaló José de la Tomasa. El cantaor José Menese dijo que era "una cantante fuera de serie", "con su muerte se pierde el eslabón entre el cante de Pastora y el de nuestra generación". "Dominaba todos los palos, pero lo que mejor cantaba eran las soleás y siguirillas".
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Ana María Catalán López - La Campanera (1953)
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07:01 min | hace 1 año
Ana María Catalán López La Campanera (1953) Pasodoble que escribieran Naranjo, Murillo y Monreal para Ana María Catalán López.
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03:45 min | hace 1 año
La copla Es la copla de mi tierra la que contiene mi llanto, sevillanas y cantares, sonidos que quiero tanto. Por tientos y soleares seguiriyas y tarantos, te van diciendo chiquilla, cuán grande son mis quebrantos. Cantar de la tierra mía con acordes de guitarras, son aires tus alegrías, y el canto de la cigarra. ¡Y es tan inmensa la pena! que sube por mi garganta, que hasta la vida daría, por tu amor que me quebranta. Tus ojitos se cerraron y eran la luz de mi querer, rodeao de tus brazos, yo quisiera amanecer. Que no se acaba mi pesar si tú me niegas tu beso, y es tan dura esta condena, ya tu amor me tiene preso.
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Manolo Caracol - La niña de fuego
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02:53 min | hace 1 año
Dicen que la Zambra la inventó un Omeya. Una noche bella que miró a la luna. Al pasar su danza entre las estrellas. Poniendole cante nuestro Caracol. Y su Lola: flores, arte y pasión.
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Manolo Caracol - Carcelero, carcelero
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03:53 min | hace 1 año
Según el diccionario "dìcese del andaluz que tiende a hacerse agitanado", también nos indica que es el "término con que se des igna el conjunto de cantes y bailes formado por la fusión de ciertos elementos del orientalismo musical andaluz dentro de unos peculiares moldes expresivos gitanos". Con estas definiciones se puede estar o no estar de acuerdo, pero en lo que si estamos de acuerdo es que el Flamenco es una de las manifestaciones folklóricas más originales y profundas que se hayan conocido jamás, como expresión de una honda concepción del mundo, y de la vida. La palabra flamenco en su significado actual aparece en nuestro folklore en el primer tercio de s. XIX, aunque algunas investigaciones mas reciente parece reconocerla en algunos documentos de finales del s. XVIII. Su procedencia y significado original esta todavía sin resolver por lo que vamos a transcribir algunas de las teorías mas conocidas: - Don Antonio Machado y Álvarez escribe: "....Consta solo que se llama así a los gitanos, pudiendo acontecer, dada la índole y genialidad festiva y picaresca de la raza andaluza, que se dé este nombre a los gitanos por el color de su tez, moreno-bronceado, que es precisamente opuesto al blanco y rubio de los naturales de Flandes". - G. Borrow que viaja por Andalucía en el s. XIX, relata en su libro "Los Zincali" que "Flamenco" es el nombre con que los españoles llaman a los gitanos, debido a su supuesta procedencia de Alemania o de Flandes. Esta teoría ha sido rechazada al comprobarse posteriormente que los gitanos andaluces no provienen de esas tierras. - Fco. Rodríguez Marín. El origen de la palabra lo encuentra en la semejanza existente entre el ave zancuda llamada flamenco y la vestimenta utilizada por el gitano, chaquetilla corta y pantalón ceñido. - Blas Infante que defiende su origen árabe dice "flamenco proviene de la unión de dos vocablos árabes felach-mengu cuyo significado seria campesino errante, forajido. Otro vocablos árabes señalados en este mismo sentido son :flahencou como canto moro de la Alpujarra o felai-Kum como labrador. - Ricardo Molina y Antonio Mairena defiende o mejor rebaten el origen árabe del vocablo " ... si en sentido parecido al actual termino no aparece antes de 1816, resulta bastante improbable que se trate de una derivación del árabe a los 350 años de la reconquista de Granada". - García Matos. Afirma la palabra proviene del argot del s. XVIII y que sirvió para designar en aquel momento al hombre farruco, fanfarrón, en el sentido de atrevido, echao palante. También dice que es uno de los nombres que en Andalucía se dieron a los gitanos, aplicándose solo después al cante por éste, en boca y por boca del gitano, es como se revela y comienza a difundirse. - M. Ríos Ruíz dice que la palabra flamenco es producto de la jerga popular, según el mismo indica, el termino fue el principio aplicado a una postura chulesca, tal vez la que adoptaron los flamencos de Flandes, y mas tarde pasó a ser denominación de una postura artística, la andaluza, por lo que tienen de garbo y de estética los ademanes del cantaor y los desplantes y replantes del que baila. - Ricardo Molina y Antonio Mairena nos indica la evolución semántica del termino flamenco durante el s. XIX en la siguiente cita: En su sentido argónico inicial significo persona arrogante y fanfarrona, luego designo a los gitanos andaluces, mas tarde, al cante puro gitano (soleares, seguiriyas, tonas, tangos, corridas o romances, alboreás, etc.), y a la postre , también el cante híbrido, resultante de la matización e impregnación de gitanería que experimentaron las canciones andaluzas (malagueñas, fandangos, sevillanas, alegrías, mineras, temporeras, tarantas, granainas, cantes de trilla, nanas, etc.) y a la inversa. Fuera ya de estas hipótesis, la palabra flamenco sirve hoy para designar tanto el cante, como el baile y la guitarra, asi como la copla; todo ello como expresión del sentimiento y del arte del pueblo gitano y andaluz. Otra designación frecuente, dentro del mundo humano que vive diariamente cercano al fenómeno, es la de cante jondo, cuyo segundo termino, con su trágica fuerza expresiva, nos sitúa ya en los caminos oscuros de esta forma de expresión. Porque si hay algo que, especialmente defina al flamenco es su jondura, y observese que con la j el andaluz ahonda y goza aún más en el significado de la palabra, en el sentido de lo profundo y de lo inmenso; porque el flamenco es hondo, verdaderamente hondo, más que todos los pozos y todos los mares que rodean el mundo, mucho más hondo que el corazón actual que lo crea y lo canta, porque es casi infinito; es jondo porque "viene de razas lejanas, atravesando el cementerio de los años y las frondas de los vientos marchitos"; viene del primer llanto y del primer beso. Estas palabras del poeta granadino Federico García Lorca nos anuncian ya la otra cuestión en la que se fueron sumergiendo, a lo largo de los años, todos los espíritus locos, apasionados y embriagados por la tragedia andaluza, que se sintieran llamados por el misterio del flamenco. HISTORIA Una cosa parece segura viene del primer llanto. Se engendro en los primeros gritos de angustia de gentes marginadas y perseguidas, que fueron trazando en su incesante peregrinar toda una geografía de dolor, de persecuciones, de alegrías rotas. Del flamenco se conoce muy poco de sus raíces históricas y de su paulatina forja artística. Las primeras noticias fidedignas en torno a su aparición se remontan escasamente a dos siglos. Sin embargo, es lógico suponer que existió desde mucho antes, confusamente elaborado a través de un lento proceso de transplantes expresivos, el misterio surge cuando nos empeñamos en encontrar el tiempo concreto que el flamenco empieza a existir como tal manifestación expresiva, a pesar de los muchos intentos llevados a cabo por hallar una respuesta convincente, los primeros "andares" del flamenco siguen aun sin ser localizados. Casi todas las opiniones están de acuerdo en señalar que el cante jondo es el resultante final de la unión de dos elementos, lo gitano y lo andaluz, dos culturas que se habían fundido en cada uno de ellos durante siglos de convivencia con otras civilizaciones. De acuerdo con esto, el punto de partida del flamenco, en su forma básica, habría que situarlo en el s. XV con la llegada de los gitanos a Andalucía, donde hallaron un clima que facilito su asentamiento definitivo en estas tierras, al mismo tiempo que encontraban, en los grupos más desarraigados del pueblo andaluz, una hospitalidad que les había faltado desde sus antepasados. Victimas también de persecuciones y atropellos, como consecuencia de las drásticas leyes que se dictaban contra ellos, los gitanos se vieron obligados a llevar una vida azarosa y clandestina. Esta situación de desarraigo les impulsa al contacto con los sectores marginados del pueblo, moriscos y campesinos, que aceptaron a los gitanos. En esta convivencia amasada en el dolor y en la miseria de todos los días, el gitano contempla la riqueza milenaria de las formas folklóricas andaluzas y su propio sufrimiento; de esta unión genial saldrá el flamenco como símbolo de una necesidad común de expresión, de una semejante concepción del hombre, de la vida. Tras una primera y oscura etapa inicial de anonimato doméstico, su difusión publica comienza después de 1.783, fecha en Carlos III promulgó una ley liberando a los gitanos de las persecuciones que habían sido objeto desde su llegada a España. Los gitanos se repartieron libremente por las distintas poblaciones andaluzas y surgieron aquellas primarias resultantes flamencas que habían ido reelaborando secretamente. A lo largo de los siglos XVI y XVII, después de la expulsión de los judíos y de la rendición del último reducto árabe, en Andalucía, se fueron creando unos imprecisos estamentos sociales formados por individuos de muy distinta procedencia y mentalidad: moriscos y judaizantes, gitanos y campesinos sin tierras, gentes huidas de las amenazas de la Inquisición o del destierro. Estos grupos fueron poco a poco intercambiando sus bagajes culturales y artísticos, a los que tampoco era ajena la tradición popular andaluza. Cómo hicieron en otros lugares, los gitanos, se apropiaron de esa amalgama de elementos ya "andaluzados" de la música oriental, adaptándolo a sus propias inclinaciones y necesidades expresivas. La lenta gestación del flamenco obedeció, a una serie de coincidencias entre tres decisivos aportes del orientalismo musical andaluz: los modos litúrgico bizantinos, las melodías árabes y los cantos sinagoga les hebreos. Tales elementos, refundido en el trisol medieval y canalizados por la deslumbrante intuición artística de la raza gitana, iban a servir de remota base musical y emocional del flamenco. Más de doscientos años de misterio, hasta que en el s. XVIII enseña su grito a la luz publica la primera figura históricamente determinada del flamenco; Tío Luis el de la Juliana, un viejo jerezano, de oficio aguador, que era según nos cuenta Antonio Machado y Álvarez, cantaor muy general y que así se cantaba por polos y cañas, como entonaba unas seguidillas gitanas o una liviana y una toná de esas que no se encuentran hoy ya en el mundo quien las cante ni por un ojo de la cara. Junto con este primer cantaor encontramos también a el Juanelo, el Planeta, el Fillo, Juan Encueros, Franco el Colorado, Luis el Cautivo, los Pelaos de Triana, la Perla, etc. Vivieron entre la última década del siglo XVIII y los primeros años del siglo XIX. Ellos fueron en teoría, los pioneros del flamenco. A veces se suele confundir esa tímida floración de cantes y bailes con otras distintas y paralelas propagaciones de la música popular andaluza. Este ciclo de desarrollo, incierto y minoritario, duro hasta mediados del s. XIX. A partir de entonces se extendió por el país la moda de los cafés cantantes, los cuales se convirtieron en el medio de difusión y comercialización idóneos del flamenco. El cante y baile empezaron a ser conocidos en muy diversos escenarios españoles y perdieron su secular condición de rito doméstico gitano. Fue este el mas fecundo y decisivo creador del flamenco. Sus mas puras herencias fueron enriquecidas por dos o tres sucesivas promociones de grandes artífices gitanos, y algunos ya no gitanos: Maria Borrico, Tomás el Nitri, Señor Manuel Cagancho, Enrique el Mellizo, la Andonda, Curro Dulce, el Loco Mateo, Señor Manuel Molina, Curro Frijones, Merced la Serneta, Paco la Luz, Viejo de la Isla, Diego el Marrurro, Joaquín de la Serna, Joaquín el de la Paula, Antonio Chacón, Manuel Torre, el Lebrijano, Juan Breva, Curra Pabla, Salvaoriyo y Silverio Franconetti, nacido en Sevilla hacia el año 1830, y uno de los cantaores antiguos mas famosos y más venerados en nuestro siglo; el verdadero rey le llamó Machado y Alvarez su grito fue terrible, un creador y glorietas/para el silencio dijo de él García Lorca. Después de Franconetti, tres figuras geniales se levantarán en el s. XIX para enlazar con los grandes interpretes de nuestro siglo: Manuel Torre, Pastora Pavón "Niña de los Peines" y Tomás Pavón. El primero de ellos, cuyo nombre verdadero fue el de Manuel Soto Loreto, nacido en Jerez en 1878 y muerto en Sevilla en 1933, comparte con Silverio el trono de los primeros cantaores geniales; en su voz quiso ver Rafael Alberti un terrible pozo de angustias, la atmósfera de catástrofe sentimental, de herida ancha borboteando pena y odio inconcretos. Los hermanos Pavón fueron otros dos casos de esa genialidad difícilmente repetida tras su desaparición, Tomás, uno de los más grandes interpretes de seguiriyas y soleá que se han conocido, y un incomprendido en la primera mitad de nuestro siglo, época dominada por la llamada opera flamenca. Pastora, "la Niña de los Peines", fue sin duda la cantaora más famosa de nuestro siglo. La voz de Pastora consiguió el milagro de acercar el cante autentico a un publico mayoritario, realmente lejano al difícil y oscuro mundo de lo jondo. Sombrío genio hispánico, equivalente en capacidad de fantasía a Goya o Rafael el Gallo dijo de ella García Lorca. Todos los cantaores citados hasta aquí fueron gitanos, excepto Silverio Franconetti. Todos ellos, verdaderos gritos desconsolados. Personajes extraños y llenos de pasión, que interpretaron diariamente su propia tragedia de hombres solos, en su mayoría, situados fuera de la ley y de la moral oficial. Verdaderos símbolos de la Andalucía del dolor y de la miseria; pero, también, símbolos de la altivez liberadora y de lo aristocrático en este sentido García Lorca dice el gitano es lo más elevado, lo más profundo, lo más aristocrático, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza y universal, inmensos interpretes del alma popular que destrozaron su propia alma entre las tempestades del sentimiento. A partir de los últimos años del s. XIX, el flamenco fue entrando en una nociva etapa de adulteración. Surgieron entonces toda una serie de afluencias espurias del cante y del baile, canalizándolas a través de las exigencias escénicas. Desplazado de su histórica razón de ser, el flamenco terminó deformándose en el artificial trampolín del teatro. Solo unas pocas familias gitanas fueron de nuevo las encargadas de preservar el legado flamenco frente a las disoluciones ambientales. No hay que olvidar, en tales circunstancias, el inteligente esfuerzo promovido por Manuel de Falla con el "Concurso de Cante Jondo" en la ciudad de Granada en 1922, donde volvió a replantarse, en sus justos términos, la salvaguardia de un legendario arte popular abandonado a su propia y decadente suerte. De entonces acá, el flamenco a atravesado por muy variables coyunturas de autenticidad y falsificación, pero sus mas puros raigambres gitano-andaluza siempre permaneció inalterable, gracias a las personales aportaciones de algunos aislados y fieles interpretes.
Género: Podcasting
Canal: La copla
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