Hoy no es la abuela, ni la tía abuela, ni su hija, ni su sobrino… ni siquiera es San Bernardino… ...¡¡Es el abuelo de San Bernardino!! Un señor al que le molestan los ladridos de los perros del vecino y le pide a la víctima de la broma que se lleve a sus mascotas de allí. ¿Le dará un “ticacardio” a este pobre hombre de 83 años que tiene marcapasos y todo?