Quizás nadie en la historia de la Humanidad ha poseído tanto poder como el que tenían los faraones en el An...tiguo Egipto. Mucho más influyentes que los emperadores romanos, más que el rey de reyes de Persépolis o de Babilonia, los faraones gobernaron a un pueblo con mano de hierro y, sin embargo, eran adorados como descendientes directos del dios Sol. Considerados inmortales, capaces de someter las fuerzas de la naturaleza y de desafiar al tiempo, los faraones ordenaron construir unos fastuosos monumentos que les sobrevivirían durante siglos. Pero, ¿cómo desapareció esta poderosa civilización?