(Lucas 10: 2, 3) “Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Se...or de la mies que envíe obreros a su mies. Id; he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos”:
Jesús, envió a Sus Setenta, “a toda ciudad y lugar adonde él había de ir”(Lc. 10: 1). Es decir, que Jesús luego visitaría los mismos lugares donde primeramente irían Sus Setenta para realizar Su ministerio. Esos Setenta eran como punta de lanza, que abriría camino al ministerio del Señor.
Nótese que esos setenta, que eran israelitas, fueron enviados a las ovejas dispersas de Israel, y no al resto del mundo. Escribe MacArthur:
“Moisés también nombró a setenta ancianos como sus representantes. Los doce discípulos habían sido enviados a Galilea (9: 1-6), mientras que los setenta fueron enviados a todas las ciudades y lugares a donde Él se disponía a ir, como fue el caso de Judea y tal vez Perea (al noreste de Judea)”