“Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiréis mayor juicio” (Santia...go 3: 1)
Hoy en día, muchos se están levantando inquiriendo a voz en cuello que disponen de la última revelación de Dios para el pueblo de Dios; que ellos son los nuevos portavoces de Dios, y que sin ellos el pueblo de Dios no puede avanzar en el camino del Señor como debiera ser.
Uno de ellos es Guillermo Maldonado, porque él dice así:
“Dios nos ha llamado a nosotros, los apóstoles, para que traigamos toda esta reforma a cabo, implantándola dentro de la Iglesia...para poder estar en el filo cortante de lo que Dios está haciendo hoy, tenemos que pegarnos a los apóstoles, porque los apóstoles tienen el acceso a la abundante revelación del Espíritu de Dios” (1)
Maldonado asegura que son los actuales “apóstoles” (como él mismo) los que tienen “el acceso” a la abundante revelación del Espíritu de Dios. Serían los muy escogidos para recibir el tesoro del Cielo y administrarlo a los demás.
Pero esto no es nuevo. Esa manera de hacer posible la perfecta relación entre la gente de Dios, con Dios, por mediación de ungidos especiales, ha sido desde el principio la táctica manipuladora y controladora de la jerarquía romana y papista sobre las multitudes (Ap. 17:1). Es el mismo espíritu y obra de la Gran Ramera.
Cuando se dice que Dios requiere de hombres “especiales”, entonces se manifiesta una diferencia entre unos creyentes y otros, haciendo a Dios mentiroso, cuando Él dice de forma enfática y contundente que no hace acepción de personas, y que todos nosotros (los verdaderos creyentes) tenemos la unción del Santo, y conocemos todas las cosas (Deut. 10: 17; Ef. 6: 9; 1 Jn. 2: 20, 21)