Cuando Wilbur y Orville Wrighy regresaron a Dayton después de haber realizado en Kitty Hawk la proeza de vola...r por primera vez en un artefacto más pesado que el aire, no se desbordó el entusiasmo como cabría esperar. Sus vecinos no les recibieron con los honores propios que merecían porque a todos les parecía que la hazaña se debía a un golpe de suerte. Es más, cuando se cruzaban con algunos de sus amigos por la calle, evitaban deliberadamente aludir al supuesto vuelo para no crear una situación enojosa. Y es que nadie creía que los Wrights volaban.