“Inserté la vela y atisbé. Detrás de mí esperaban lord Carnarvon,
lady Evelyn y Callender. Al prin...cipio no veía nada, pues el aire
cálido que salía de la cámara hacía vacilar la llama. Pronto, cuando
la vista se acostumbró a la penumbra, comezaron a emerger
paulatinamente de la bruma los detalles del aposento. Por un momento
me quedé mudo de asombro, y cuando lord Carnarvon, que
ya no podía resistir más la tensión dijo: ¿Ve alguna cosa?”