Durante siglos, los instrumentos musicales han cantado al espíritu de Japón y mecido los corazones d...e los japoneses. Los instrumentos de viento japoneses tienen una historia de más de 1.000 años, mientras que algunos de cuerda fueron introducidos en el país allá por el siglo VIII. Ellos han ayudado a crear el color de la música japonesa, evolucionando al tiempo que las artes representativas tradicionales. Si bien los expertos clasifican la música tradicional japonesa en 50, o incluso 80 estilos diferentes, a menos que uno conozca muy bien la música tradicional japonesa, llegaría a pensar que cada pieza suena exactamente igual que las otras. Japón esta formado por un grupo de islas, y esa característica geográfica le confirió durante muchísimo tiempo, un cierto aislamiento de influencias exteriores. Sin embargo, ha tenido abundante contacto con China y Corea, los cuales han sido influencias muy poderosas en su desarrollo histórico. Debido a ellas, ha adoptado el modelo de escritura por ideogramas, formas de organización política, filosofía, religión y arte entre otros. El budismo entró a Japón por este camino, y así lo hicieron varias formas musicales. Entre ellas, una de las primeras introducida en el período Nara, que dentro de la historia japonesa abarca los años 710 hasta el 784, proveniente de los reinos de Corea primero y de China después, fue el Gagaku, cuyo significado literal es “música elegante” o música de la corte, ya que era interpretada en la corte imperial y en ceremonias religiosas. El gagaku fue inscrito en 2009 en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. El gagaku es el mismo que hace unos 1400 años. Incluye estrictamente música orquestal, interpretada por instrumentos típicos como la flauta de bambú o “shakuhachi”, tambores, e instrumentos de cuerda como el “koto” y la “biwa”. La biwa es un instrumento de música tradicional japonesa que puede describirse como un laúd de mástil corto con trastes, y como una variante muy semejante del instrumento tradicional chino denominado pipa. La biwa es el instrumento escogido por Benzaiten, la diosa serpiente blanca de la religión sintoista. Llegó a Japón desde China durante el siglo VIII, y se conservan cinco instrumentos de esta época en el Sh?s?in, la casa del tesoro nacional de Japón. La interpretación de música con biwa casi llega a extinguirse durante el periodo Meiji, a medida que la música y los instrumentos occidentales se popularizaron. Afortunadamente se mantuvo su utilización, y hoy la más eminente intérprete de biwa satsuma del siglo XX fue Kinshi Tsuruta, quien desarrolló su propia versión del instrumento, que ella denominó como biwa Tsuruta. Y en general, hay un término hogaku, o música tradicional japonesa, que literalmente significa "la música de su propio país". La mayoría de diccionarios de música, define hogaku como un término general para la música japonesa que incluye al Gagaku, que puede ser descrita como la música de la corte imperial, Shomyo, que cubre los cantos litúrgicos en la música budista, y las canciones folclóricas. Sin embargo hogaku en muchos casos no incluye ni a la música de los Ainu, un pueblo que habita en el norte de Japón, ni la música de Okinawa, esa paradisíaca isla sobre el Mar de la China Meridional. En la actualidad en Japón se está expuesto diariamente a músicas de diferentes países y culturas, y hogaku es apenas una pequeña fracción de esto. Un erudito japonés dijo alguna vez: "la música japonesa fue afectada por primera vez, cuando la música occidental fue importada a Japón durante el avance hacia la civilización en el período Meiji, que en la segunda mitad del s.XIX puso fin a siglos de aislamiento, entrando en un período de rápida modernización después de abrir sus puertas al mundo, y luego por la cultura norteamericana que explotó al país, luego de la derrota del Japón en la Guerra del Pacífico". Algo que llama la atención es que la llegada de la música occidental a Japón no se da por imposición foránea como ocurrió en otros países, ni fue por una motivación estética. Japón es uno de los pocos países en los que su propio gobierno impulsó el ingreso de música foránea, en detrimento de la propia, durante el gobierno Meiji. Cuando el gobierno Meiji se dio a la tarea de esta introducción, la única institución musical oficial era el Kunaicho (la oficina a cargo de la música de la Corte Imperial), formada por músicos tradicionales que por siglos habían preservado la música cortesana Gagaku, considerada en la actualidad como la tradición orquestal más antigua del mundo. El Kunaicho fue encomendado para que iniciara el estudio de la música clásica occidental, y el gobierno Meiji decidió enviar observadores a diferentes partes del mundo, para que reporten sobre la situación internacional a todo nivel. De cualquier manera, se han producido intentos, valiosos, de crear una nueva música tradicional japonesa. Uno de ellos es el Nihon Ongaku Shudan (o conjunto Nipponia) que nació como un intento de crear una nueva música japonesa usando los instrumentos tradicionales. El conjunto Nipponia se formó en 1964 y se dedica a la realización de creaciones de música tradicional y contemporánea con los instrumentos tradicionales japoneses. Habiendo estado de gira por todo el mundo, hoy sigue siendo uno de los conjuntos de cámara más respetados de la música tradicional japonesa. Y esto se entronca con que existió un período durante el cual la música tradicional retornó al centro de atención. Después de la Segunda Guerra Mundial surgió un nuevo tipo de música. Esta era una combinación entre la música tradicional y la música clásica occidental, y se le conoció como "música tradicional contemporánea". Muchos músicos de hogaku de entre 40 y 50 años en esa época, tomaron decisiones importantes en cuanto a su profesión, luego del fuerte impacto que produjo este nuevo movimiento que conducía hacia una música tradicional contemporánea. Comentarios basados en un artículo de Kamisango Yuko (Profesor honorario de la Universidad Nacional de Tokio de Bellas Artes y Música) publicado en el nº 22 de la revista Nipponia, otro de Kazumi Narabe (publicado originalmente por la Fundación Japón), y de una Ponencia presentada en el IX Congreso de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y África. En cuanto a la música, fueron interpretaciones de Kohachiro Miyata, Ono Gagaku Kai, Kinshi Tsuruta, el grupo Kodo, el Ensemble Nipponia, Hozan Yamamoto, November Steps de Toru Takemitsu, y el dúo Yoshida Brothers. Es una realización de Jorge Laraia.