
05-09-2026 Hasta que duela - 10 Minutos con Jesús

Description of 05-09-2026 Hasta que duela - 10 Minutos con Jesús
** Ponte en presencia de Dios. Trata de hablar con Él.
** 10 minutos son 10 minutos aunque te puedas distraer. Llega hasta el final.
** Sé constante. El Espíritu Santo actúa “a fuego lento” y requiere constancia.
Audios de 10 minutos que te ayudan a rezar.
Un pasaje del Evangelio, una idea, una anécdota y un sacerdote que te habla y habla al Señor invitándote a compartir tu intimidad con Dios.
Busca tu momento, piensa que estás con Él y dale al play.
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Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía inmaculada, San José mi Padre y Señor, ángel de mi guarda, Madre Teresa de Calcuta, interceded por mí. Invocamos a Madre Teresa porque hoy precisamente celebramos su fiesta. Y queremos dejarnos acompañar por esta mujer tan pequeña de estatura y tan grande de corazón y de fe. Madre Teresa que dedicó su vida a los más pobres de entre los pobres. Y queremos que su vida nos hable a la nuestra y que tú, Jesús, te sirvas de su vida, de sus palabras, para tocar un poquito la nuestra y removernos, ayudarnos a avanzar un poco por esta ciencia del amor.
Fíjate, el 10 de septiembre del año 46, Madre Teresa estaba en la estación de tren, estaba esperando un tren que le llevaría desde Calcuta hasta Darjeling, en las estribaciones de Ilimaraya, donde iba a hacer un retiro. y allí estaba rodeada de gente y se fijó también en varios mendigos que estaban en las esquinas que nadie reparaba en ellos quizá en como alguno de ellos pedía limosna o movía los labios musitando una súplica al subir al tren tuvo una locución interior dios jesús le decía con voz muy clara tengo sed esa frase impresionante del evangelio del momento de jesús en la cruz poco antes de morir Pero la frase estaba completada en su corazón. Jesús le decía, tengo sed y añadía, de tu amor. Fue lo que ella llamó como el día de la inspiración, una llamada clarísima a dejar el convento de Loreto, en las irlandesas donde vivía, para servir a Cristo en aquellos que son más pobres de los pobres, en los barrios más miserables de la ciudad. Madre Teresa se había dado cuenta que Jesús estaba necesitando el amor de ella y de las que vendrían a su lado en aquellos precisamente que están más abandonados. No eran solo un dato del relato de la pasión, era como el centro de su llamada. De hecho estas palabras, tengo sed, I thirst en inglés, están escritas en cada capilla de las misioneras de la caridad junto al crucifijo.
No es la sed física del hombre que agoniza, sino la sed de Dios por amar y por ser amado. Cristo tiene necesidad de ser amado, pero en las personas, precisamente en los más abandonados, en los que nadie quiere, aquellos a los que nadie mira. Dios no solo se hace pobre entre los pobres para socorrernos, sino que Dios es un mendigo de amor. La pobreza que Teresa de Calcuta estaba contemplando en las calles eran como el rostro desfigurado del mismo Cristo que está sediento. Así que ella estaba llamada a arrodillarse ante los moribundos, a recogerlos de una alcantarilla, de un agujero y al hacerlo sentir que estaba, como ella dijo muchas veces, tocando el cuerpo de Cristo. Y ese es el primer dato sobre el que podríamos rezar tú y yo. ¿Qué sed tiene Dios en los demás? O sea, cada persona que se cruza en mi camino, eres tú Jesús, que está sediento de amor. Un familiar cansado, un compañero de trabajo que está tenso, un desconocido de la calle. Puede ser, sin que lo sospechemos, el lugar donde tú Jesús tiene sed de ser amado, necesidad de cariño, de atención, de cuidado.
La tragedia es que nadie les quiere, por eso Madre Teresa decía también que la soledad, el sentimiento de no ser amado es la mayor y la más terrible de las pobrezas. Y se puso a ello y nos enseñó a amar Madre Teresa y ella decía hay que amar hasta que duela. No era una teoría. Ella y sus hermanas se dedicaban a recoger enfermos y se siguen dedicando en las calles de Calcuta para que no mueran solos, lavando las llagas que nadie quiere tocar, acogiendo a esos niños abandonados, quedándose junto a los moribundos hasta el último aliento. No un gesto puntual de compasión, sino una entrega diaria, sin descanso, que podría costar. Pero precisamente por eso era amor verdadero, amar hasta que duela. que eso toda una lógica que es muy del evangelio porque tú jesús nos lo dices con claridad si el grano de trigo no muere no da fruto queda infecundo pero si muere da mucho fruto el amor que no cuesta nada que no nos saca de nuestra comodidad es un amor a medias el grano de trigo















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