#115. ¿Por qué comes como comes? Con el psicólogo Carlos Moratilla
  • 02/12/2021
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#115. ¿Por qué comes como comes? Con el psicólogo Carlos Moratilla

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comida alimentación nutrición psicología dieta


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Comments

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Anonymous

Hola, por favor regulen el volumen, ella se oye muy alto y a él hay que subirle para oírle bien, cuando vuelven de ella a él pues te zumban los oídos

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e-piblas

Culpar a las ideologías de la indolencia y falta de voluntad y auto control en el individuo. Mejor implantar el comunismo y asunto arreglado.

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Alicia

Hola! Me ha parecido muy interesante, creo que se ha profundizado más de lo que viene siendo habitual, aunque como siempre que leo o escucho algo sobre este tema, me sigo quedando con la sensación de confusión y de que no entendemos bien los trastornos de alimentación. Creo que hay un error base de concepto, y es atribuir por defecto los trastornos de la alimentación a problemas psicológicos más profundos, carencias o vacíos psicológicos, experiencias pasadas, traumas.... No niego que en algunos (quizá bastantes) casos sea así, pero estoy segura de que en muchos otros, la causa simple y real es el instinto de supervivencia alojado en nuestro cerebro más irracional, que ante actitudes y periodos mantenidos de restricción calórica voluntaria, nos empuja eventualmente a atracarnos para evitar que muramos de inanición. Todo esto lo he descubierto leyendo el libro Brain over Binge, de Kathryn Hansen. En él se expone un punto de vista distinto al clásico sobre los trastornos por atracón, y cuestiona que su origen esté en ninguna experiencia previa, trauma, infelicidad... etc. sino que se asocia simple y directamente al modo en que nuestro cerebro está configurado. La causa directa y única de los atracones son los potentes e irracionales IMPULSOS previos que siente la persona por darse un atracón. Los impulsos por darse un atracón son creados por el cerebro primitivo, la parte de nuestro cerebro más animal y más instintiva. El motivo por el cual los crea es, INSTINTO DE SUPERVIVENCIA. Esto ocurre especialmente en las personas que han tenido una historia de dietas frecuentes y relativamente continuas, círculos viciosos adelgazo-engordo, o bien preocupación constante por la comida, el peso y la imagen corporal, o bien todas ellas. El cerebro primitivo asocia la mentalidad de restricción alimentaria con riesgo de supervivencia (en el pasado no había mercadonas en cada esquina y la comida había que trabajársela mucho), y envía esos fuertes impulsos para darse un atracón y hacer acopio de energía de cara a la futura restricción. El otro cerebro, nuestra parte voluntaria y más humana (corteza prefrontal) recibe los impulsos y, si les concede atención y credibilidad, reacciona ante ellos y los ejecuta: te das el atracón. Este libro dice que la corteza prefrontal (cerebro humano) tiene absoluta capacidad para no actuar ante los impulsos que el cerebro primitivo envía sin pensar, y por tanto no ejecutarlos. El hecho de que después de mucho repetir este ciclo acabe convirtiéndose en hábito con el fortalecimiento y asentamiento de la ruta neuronal correspondiente que ello supone, no hace más que afianzar el círculo vicioso de atracón-purga y perpetuarlo en el tiempo, creando un trampa de donde la víctima no ve cómo salir. Si además en terapia le dicen que el origen es otra cosa, un trauma, una carencia psicológica... la víctima acaba de perderse del todo, asume que es una enferma profunda cuyo proceso de cura es altamente complejo, largo y abstracto, y enfoca su energía en buscar traumas ocultos en lugar de trabajar en los IMPULSOS, que son la causa única de los atracones. Es cuestión de ser consciente de ello, separar esos dos cerebros y visualizar el humano por encima del animal, de manera que se vuelve más fácil deslegitimar los impulsos y por tanto no actuar ante ellos, como cada día decidimos no actuar ante otros miles de pensamientos o impulsos random, porque simplemente no los tomamos en serio, o no les prestamos atención y entonces desaparecen (o más bien son sustuidos por otros :) ). Este paralelismo es de mi cosecha propia propia pero, quién no ha sentido alguna vez el extraño impulso de saltar estando asomado a un balcón muy alto, o en la cima de una montaña con gran vacío, o arriba de un puente elevado. Y no por ello saltamos... Los impulsos no son TÚ, es tu cerebro más primitivo, instintivo e irreflexivo que no sabe que nuestro entorno ha cambiado 360º desde la última vez que evolucionó. Tu verdadero TÚ es tu corteza prefrontal, y tiene plena capacidad para no actuar ante los impulsos, siendo consciente de que simplemente son basura neurológica proveniente del cerebro primitivo. Me encantaría conocer una opinión profesional sobre esta teoría ya que me parece interesantísima y prometedora, y probablemente muy eficaz en una parte significativa de los casos. Gracias y un saludo!

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