
14-08-2026 Decisión de amar - 10 Minutos con Jesús

Description of 14-08-2026 Decisión de amar - 10 Minutos con Jesús
** Ponte en presencia de Dios. Trata de hablar con Él.
** 10 minutos son 10 minutos aunque te puedas distraer. Llega hasta el final.
** Sé constante. El Espíritu Santo actúa “a fuego lento” y requiere constancia.
Audios de 10 minutos que te ayudan a rezar.
Un pasaje del Evangelio, una idea, una anécdota y un sacerdote que te habla y habla al Señor invitándote a compartir tu intimidad con Dios.
Busca tu momento, piensa que estás con Él y dale al play.
Toda la info en nuestra web:
www.10minutosconjesus.org
diezminutosconjesus@gmail.com
Para recibir cada día tu meditación por Whatsapp pulsa aquí:
http://dozz.es/nu36t
This content is generated from the locution of the audio so it may contain errors.
Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía inmaculada, San José mi Padre y Señor, ángel de mi guarda, interceded por mí. Número 16.670 Eso era Maximiliano María Colbe para los hombres que mandaban en Auschwitz. No tenía nombre, tenía un número. Había llegado hasta allí después de haber sido arrestado por los nazis y, como tantos otros prisioneros, había sido despojado de todo aquello que hasta entonces había definido su vida. Ya en hora el padre Maximiliano María Colbe, franciscano, sacerdote, fundador de una ciudad dedicada a la Inmaculada, hombre de oración, escritor, alguien que había puesto en marcha una obra que llegó a reunir a miles de personas. En Auschwitz era el 16.670. Un prisionero más, un hombre al que se podía humillar, golpear, hacer trabajar hasta el agotamiento y matar. Y eso era el campo de concentración, un intento deliberado de destruir en el ser humano la conciencia de que seguía siendo ser humano.
Los prisioneros pasaban hambre, sufrían un frío terrible, dormían hacinados en barracones y eran obligados a realizar trabajos agotadores durante horas. Golpes, gritos, enfermedades, un miedo constante. La muerte estaba continuamente presente. Se veía en los compañeros que no resistían el trabajo, en los que enfermaban y dejaban de poder mantenerse en pie, en aquellos que eran seleccionados y desaparecían. El cuerpo humano se convertía allí en una cosa que podía ser utilizada mientras servía y eliminada cuando dejaba de servir. A Colbe lo enviaron a trabajos especialmente duros, entre ellos transportar cadáveres hasta los crematorios. El mismo hombre que había dedicado buena parte de su vida a anunciar que cada persona tiene un valor infinito porque pertenece a Dios, estaba ahora obligado a cargar con los cuerpos de otros hombres que acababan de ser asesinados. Es difícil imaginar una forma más brutal de intentar convencer a una persona de que su vida no vale nada.
Y sin embargo un día un prisionero escapó y el reglamento del campo de concentración establecía una represalia terrible por cada fuga. Diez hombres serían escogidos al azar y condenados a morir de hambre. Los soldados empezaron a señalar diez hombres y entre ellos estaba un sargento polaco casado con hijos que comenzó a llorar porque pensaba en su mujer, pensaba en sus hijos. En aquel lugar donde la vida humana parecía que no tenía ningún valor, aquel hombre tenía algo por lo que llorar. Tenía alguien a quien quería y por quien quería seguir viviendo. Y entonces, desde aquella fila de prisioneros, sale un hombre que no había sido escogido. Número 16.670. Maximiliano Colve se acerca al comandante y pide morir en lugar de aquel hombre. Y entonces empieza para él el llamado búnker del hambre. Diez hombres encerrados en un sótano, sin comida y sin agua, esperando la muerte. No era una ejecución rápida, era una muerte lenta. pensada precisamente para que aquellos hombres fueran perdiendo poco a poco las fuerzas hasta que el cuerpo no pudiera más.
Y uno tras otro fueron muriendo. Y pasaban los días y Colbe seguía vivo. Y los que estaban allí comenzaron a escuchar algo que resultaba casi insoportable en un lugar como aquel. Oraciones, cantos, palabras de consuelo. El sacerdote que había sido enviado allí para morir estaba ayudando a morir a los demás. En un lugar construido para sembrar desesperación, tiniebla, aquel hombre seguía hablando de ti, Jesús. En un lugar donde todo parecía decir que la vida no valía nada, él continuaba tratando a los demás como personas. Cuando los nazis descubrieron que todavía respiraba, le pusieron una inyección letal. Era el 14 de agosto de 1941. 47 años. Una pregunta muy sencilla, viene a la cabeza. ¿Qué hace el amor cuando todo alrededor se oscurece? Y es que Colve no dio la vida en unas circunstancias favorables. No la dio cuando tenía recursos o influencia o capacidad de resolver los problemas de los demás. No estaba en condiciones de ofrecer dinero, comida, medicinas, protección.















Comments of 14-08-2026 Decisión de amar - 10 Minutos con Jesús