14-10-2025 Te quiero en mi casa - 10 Minutos con Jesús

14-10-2025 Te quiero en mi casa - 10 Minutos con Jesús

10/14/2025 · 09:59
0
609
0
609

Description of 14-10-2025 Te quiero en mi casa - 10 Minutos con Jesús

** Ponte en presencia de Dios. Trata de hablar con Él.
** 10 minutos son 10 minutos aunque te puedas distraer. Llega hasta el final.
** Sé constante. El Espíritu Santo actúa “a fuego lento” y requiere constancia.

Audios de 10 minutos que te ayudan a rezar.
Un pasaje del Evangelio, una idea, una anécdota y un sacerdote que te habla y habla al Señor invitándote a compartir tu intimidad con Dios.
Busca tu momento, piensa que estás con Él y dale al play.

Toda la info en nuestra web:

www.10minutosconjesus.org
diezminutosconjesus@gmail.com

Para recibir cada día tu meditación por Whatsapp pulsa aquí:
http://dozz.es/nu36t

meditación espiritualidad oracion jesucristo cristianismo
Read the 14-10-2025 Te quiero en mi casa - 10 Minutos con Jesús podcast

This content is generated from the locution of the audio so it may contain errors.

Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes, te adoro con profunda reverencia, te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía inmaculada, San José mi Padre y Señor, ángel de mi guarda, intercede por mí.

Metiéndome un poco en el Evangelio Jesús, te veo hoy hablando a las multitudes cómo les gusta escucharte, estar contigo. Parece que todos sus problemas desaparecen porque tus palabras transmiten paz, dan fuerza para afrontar la vida cotidiana. Se daban cuenta de que merecía la pena pasar rato contigo porque luego salían renovados.

Cuando tú les hablabas Jesús algo se encendía dentro de ellos.

Pareciese como si todos sus problemas desaparecieran, no porque se esfumaran como por arte de magia sino porque tus palabras les daban una nueva fuerza para afrontarlos. Has terminado, la gente se va recogiendo, cada uno se marcha a su casa, pero entre toda esa multitud hay alguien que no se conforma con haberte escuchado en medio de los demás.

Hay un fariseo que siente que necesita más, algo se ha removido dentro de él.

Quizá le has abierto horizontes nuevos con tus palabras.

Tal vez lleva tiempo arrastrando un pecado que no le deja tranquilo o quiere desahogarse de sus problemas contigo o vive con inquietudes que no sabe cómo resolver, con heridas que tiene grabadas y que le pesan mucho en la mochila de su vida. ¿Quién sabe cuántas cosas hay en el corazón humano? Y resulta que intuye después de haberte escuchado que quizá hablando contigo haya una salida y por eso se acerca. Y dice el evangelista que te ruega que fueras a comer a su casa. No te hace una invitación protocolaria, te suplica. Quiere tenerte más cerca, quiere hablar contigo a solas, quiere sentir que lo escuchas.

Me llama la atención tu respuesta Jesús, porque da la impresión de que no actúas como los que son importantes en este mundo, que se tratan de quitar de encima a la gente molesta, a las personas con las que no les apetece estar. Bueno, habla con mi secretaria o con mi jefe de gabinete, quizá el año que viene podamos concertar la cita. No tengo tiempo para atenderte pero le diré a alguno de mis apóstoles que te dedique unos minutitos. ¿No es ese tu estilo Jesús? Quieres, deseas, anhelas pasar rato con la gente, con cada uno.

Tú no tienes miedo de mezclarte con mis debilidades, con mis historias complicadas, con mi mundo lleno de problemas sin resolver. Y vas tú mismo, y vas inmediatamente.

Imagino que el fariseo no se esperaba esa reacción tan rápida. Habría pensado bueno, quizá la semana que viene podrá dedicarme un ratito. Aprovecharé para comprar buena comida, prepararé un bonito banquete. Pero tú Jesús, como te importan todas las almas, no quieres posponer, meter a Jesús en casa, meterte conmigo. Imagino la emoción del fariseo cuando ibáis de camino hacia su hogar.

Pienso que si en un acto, por ejemplo, en el que estuviese un jugador importante de fútbol, le pido un autógrafo y le digo de broma que si quiere conocer mi casa, y él me dice que sí, pues iría orgulloso a su lado. La gente me miraría por la calle, me sentiría importante, apreciado, valorado, que ha conseguido que este famoso vaya a comer a su casa.

Y tú Jesús eres mucho más que eso. Aquel fariseo te llevó a su mesa, te sentaste en su comedor, quizá en medio de cosas que no estaban del todo en orden, con comida que quizá no era la mejor preparada, en medio de una familia que quizá no se llevaba del todo bien. Te metiste en un hogar imperfecto, como todos nuestros hogares. Nuestras casas no son el cielo, hay errores, hay pecados, hay discusiones, hay momentos en los que sufrimos, en los que no entendemos. Pero allí estabas tú y allí querías estar. Luego en el Evangelio, pues viene esa corrección que le hiciste al fariseo hablándole de lo igual.

Comments of 14-10-2025 Te quiero en mi casa - 10 Minutos con Jesús

This program does not accept anonymous comments. Sign up to comment!
We recommend you
Go to Faith, Philosophy and Spirituality