

Description of 153 - Para unas bodas de oro
Recientemente mis padres han celebrado sus bodas de oro. ¡50 años de casados, todo un logro! Pudimos celebrarlo con familia y amigos, y en la ceremonia tuve ocasión de decir unas palabras; tres ideas que vienen bien para celebrar su matrimonio, pero que también pueden ser útiles para cualquier proyecto importante que te plantées.
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No todos los días se cumplen 50 años de casados. De hecho, es bastante complicado llegar hasta allí, como sé, por propia experiencia. En fin, hoy quiero hablarte de las bodas de oro de mis padres. Soy Raúl Hernández González y esto es Diarios de un Nómad. Efectivamente, este 3 de mayo de 2025 se cumplieron 50 años desde que, otro 3 de mayo, esta vez de 1975, mis padres cediesen el Siquiero en la Iglesia de San Esteban, en Salamanca.
Lo hemos celebrado con familia, con amigos, lo hemos... una pequeña ceremonia, una pequeña fiesta y la verdad es que lo hemos pasado bien con pequeños detalles, con canciones, con risas. La verdad es que muy entretenido, muy divertido, muy festivo, diría, con su puntito emocional, pero, bueno, pues, mirada atrás pero también mirada en el presente, que yo creo que es lo importante, y en el futuro.
Dentro de la celebración, dentro de la pequeña ceremonia que hicimos, bueno, pues hice un pequeño discurso, cortito, creo, espero, en el que quise traer tres ideas importantes y que quiero compartir hoy contigo también, porque creo que más allá de que sirvan al caso específico de la boda de mis padres, creo que son útiles y que podemos llevar también al terreno de nuestras vidas de manera bastante razonable.
La primera idea tiene que ver con el privilegio y con el agradecimiento. ¿Qué quiero decir con esto? Me pasó hace poquito, el último día del padre, haciendo un poco, mirando alrededor, mirando a mi círculo de amigos, etcétera, me di cuenta, ostras, que a estas alturas de la vida, tener un padre al que felicitar, tener una madre a la que felicitar, no es tan habitual, no hay tantos de mis amigos que estén en la situación de poder hacerlo.
Y claro, uno vive su vida como le va en ella, y a veces le cuesta ponerse en otras situaciones. Da por hecho cosas que en realidad son excepcionales, como es el caso de tener a tus padres que te hayan visto nacer, crecer, que te hayan visto graduarte, que te hayan visto casarte, que te hayan visto tener hijos, que hayan jugado con tus hijos, que lleguen al punto de poder celebrar su 50 aniversario.
Tengo muchos amigos que no han podido disfrutar de todo eso. Y ser consciente de eso me hizo darme cuenta de hasta qué punto estoy viviendo un privilegio, un privilegio que muchas veces doy por hecho, y hasta qué punto es importante agradecer ese tipo de cosas que muchas veces pasamos por encima o que creemos que son casi un derecho o algo normal.
Ser consciente de la excepcionalidad de muchas de las cosas que vivimos y agradecerlo, pues como cantaban mis padres durante la celebración, gracias a la vida, gracias a Dios. Gracias, fíjate que creo que muchas veces dar gracias ni siquiera es algo dirigido a otro, sino que es un hecho o un acto que tiene que hacer uno con uno mismo. El hecho de ser agradecido es más importante que el otro reciba el agradecimiento.
Esto se me juntó además con el hecho de que yo tiendo a ser bastante introvertido, cerrado, diría probablemente que hasta huraño en muchas ocasiones, poco dado a comunicar o hablar de mis sentimientos. Y el hecho de poder expresar este agradecimiento, esta sensación de privilegio, esta sensación de felicidad, que en el fondo traslada pues esta situación, el poder decírselo en este caso a mis padres y el compartirlo pues con mis hijos también, que lo vivan y que lo perciban así, bueno pues para mí fue un momento importante. Y yo creo que trasladar un poquito más de ese darnos cuenta de nuestros privilegios y trasladar ese agradecimiento a todas las cosas que muchas veces damos por hechas, es algo que todos podemos hacer un poquito más en nuestro día a día.
Hay una segunda idea que quise trasladar en el discurso y que bueno parte de mi propia experiencia.
Yo he estado casado, yo estuve casado desde el 2005, que nos casamos, hasta el 2022. No llegó a cumplirse los 17 años, que casualmente es prácticamente prácticamente un tercio de lo que celebraron mis padres. Y claro, cuando uno ha estado casado y cuando uno ha, como dice el refrán, ha sido cocinero antes que el fraile y sabe lo que se cuece en la cocina, se da cuenta de que, joder, alcanzar 50 años de casado es un...















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