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154 - De divas, polarización y guerras culturales

154 - De divas, polarización y guerras culturales

5/20/2025 · 24:43
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Description of 154 - De divas, polarización y guerras culturales

En este episodio empiezo cantando por Melody (tranquilos, es poco tiempo) y termino citando a Unamuno.

Comparto mi hartazgo porque todo tenga que ser utilizado como arma arrojadiza en guerras culturales, y mi cabreo con todos aquellos que están más pendientes de cómo dividirnos que de buscar aquello que nos une.

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Una diva es valiente, poderosa...

No, no soy Melody, soy Raúl Hernández González y esto es Diarios de un Nomad.

Este fin de semana pasado tuvo lugar el Festival de Eurovisión, y como casi todos los años, le dediqué la noche del sábado a disfrutar de un evento... a ver, no soy yo el típico eurofán, pero reconozco que me hace gracia, no sé, el típico ritual, esas cosas que pasan una vez al año que te conectan pues con otro tiempo también, esas pequeños detalles, las conexiones con los distintos países, Wyoming, Tuscuán, que ya no se dice tanto pero era más gracioso, Chipre ha votado a Grecia, Grecia ha votado a Chipre, este tipo de cosas que, en fin, tienen su gracia, esa visión un poquito ritual.

Y dentro de las canciones de Eurovisión, pues al final alguna incluso te gusta y la disfrutas.

Recuerdo hace muchos años cuando Rosa, de Operación Triunfo, fue a Eurovisión y haber hecho con amigos una cena para ver el festival y divertir y petarder un ratito.

Ahora eso lo hago con mis hijos, este año con mi hija, y lo disfrutamos y nos lo pasamos bien.

Y joder, parece que esté justificándome por ver Eurovisión, que lo veo, me gusta y chipun, no tengo que dar explicaciones a nadie.

La cuestión es que... bueno, también me gusta apoyarme en Twitter durante el festival porque es muy gracioso, la gente hace memes y te ríes bastante.

Lo que pasa es que últimamente, en esto como en demasiadas cosas, tienes la sensación de que a la gente se le va la pinza y a la mínima se transforma algo que es banal, que es divertido, que no tiene mayor trascendencia, en un arma arrojadiza, en un elemento de guerra cultural.

Este año ha sido a cuenta de que es Israel o no Israel, que si tenía que participar, que si se le vota, que si no se le vota, que si lo boicotea o no se le boicotea, si los derechos humanos o no.

Pero lo mismo puede ser porque Eurovisión es la inclusión y la diversidad y el género no binario y la celebración de no sé qué.

Entonces a todo se le intenta dar como un mensaje, unos tintes identitarios, diría yo, que lo transforman y lo enmierdan, lo transforman en algo antipático y desagradable.

Porque, ostras, el otro día lo decía yo también en Twitter, esa sensación de que todo parece que hay que convertirlo en un arma arrojadiza, todo hay que convertirlo en un elemento de discusión, en qué bueno soy yo y qué malos son los otros, o viceversa.

Me da igual quiénes son los unos o los otros, siempre la sensación es que hay que hacer apología de superioridad moral, apología de la división, de marcar unas diferencias entre unos y otros como si todo fuesen, no sé, posiciones antagónicas e incompatibles.

Es algo pues un poco agotador y un poco frustrante porque al final el debate público se convierte en algo muy polarizado y esto de la polarización es algo de lo que venimos hablando en los últimos años, pero que yo creo que con las redes sociales como que se ha amplificado.

Y es algo que le decía yo a otro compañero de Twitter el otro día, digo, no sé hasta qué punto el hecho de pasar demasiado tiempo en redes sociales hace que esa sensación de mierda se amplifique, que luego tú sales a la calle y la gente está más pensando en su día a día y no tiene esas discusiones tan bizantinas y tan agresivas como se pueden tener en las redes sociales. A lo mejor la culpa es nuestra por meter la cabeza en ese pozo de mierda y luego nos sorprende que salgamos sucios. Puede ser, no lo descarto.

Pero sí que tengo la sensación de que, no solo en las redes sociales, en la política, en la prensa, se hace cada vez más esa apología de la división, esa apología de la separación.

Y no es porque en un momento determinado no se puedan pensar cosas distintas o no pueda haber gente que piensa distinto. El problema es qué hacemos con esa gente que piensa distinto.

Lo decía también yo el otro día en Twitter, tengo la sensación de que nuestra capacidad de aceptar al que piensa distinto es muy baja.

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