¡Últimas horas! 1 año de Premium al 25% de dto ¡Lo quiero!
2064. Por puro amor

2064. Por puro amor

11/3/2025 · 23:14
0
9.2k
0
9.2k

Description of 2064. Por puro amor

Meditación en el lunes de la XXXI semana del Tiempo Ordinario. El Evangelio nos anima a, cuando demos un banquete, no invitar a quienes pueden corresponder, sino a aquellos que no pueden pagarnos sino en el Cielo.

¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/874295

meditación espiritualidad oracion teología cristianismo
Read the 2064. Por puro amor podcast

This content is generated from the locution of the audio so it may contain errors.

Por la señal de la santa cruz de nuestros enemigos, líbranos, Señor Dios nuestro, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes.

Te adoro con profunda reverencia.

Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración.

Madre mía inmaculada, San José, mi Padre y Señor, ángel de mi guarda, intercede por mí.

El evangelio de hoy, en su brevedad, pues es una joya, como siempre.

Jesús es invitado a un banquete en la casa de uno de los fariseos principales de la ciudad, y Jesús no dice que no, sino que acude.

Este Jesús nuestro, Señor Tú, eres muy aficionado a los banquetes y fiestas con Tus hermanos los hombres.

Te gusta estar con ellos, te gusta hacer fiesta.

El caso es que en este banquete primero te fijas en que algunos de los invitados se pelean por los mejores puestos y les haces ver, pues que sería mejor actuar con humildad y escoger los peores puestos para que cuando llegue el anfitrión, les honre o nos honre llevándonos a un puesto de más honor.

Pero entonces, te diriges a quien te había invitado, el fariseo principal, y le dices, y este es el evangelio de hoy, cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, porque corresponderán invitándote y quedarás pagado.

Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos, y serás bienaventurado porque no pueden pagarte, te pagarán en la resurrección de los justos.

Porque no pueden pagarte, entonces, nos dice el Señor, es mucho mejor, porque todo tu premio será cielo, te pagarán en la resurrección de los justos.

Jesús no se opone, lógicamente, a esos deberes o esos momentos de familia, de invitar a parientes, a vecinos, amigos, pero nos anima a no ser interesados.

Calculadores del debe y el haber, me han invitado una vez y lo tengo que, él me tiene que invitar, yo le invito otra, o invito a esta persona porque tiene mucha influencia y quizás en el lugar de trabajo pueda servir, o a esta persona porque es una persona que tiene mucho glamour en el ambiente donde yo estoy, y si yo soy amigo suyo, se conocerá y yo quedaré bien, en fin, todo esto, todos estos cálculos un tanto mezquinos, el Señor nos anima a no tenerlos en cuenta, sino que cuando hagamos algo por los demás, lo hagamos de corazón, nuestra única intención debe ser el amor.

Y en el caso de la comparación que pone el Señor, ese amor lleva a calmar, a querer calmar, calmar el hambre y a hacer pasar, pues un buen rato a esos pobres, lisiados, cojos y ciegos, por ellos mismos, no porque yo obtenga nada favorable, sino por ellos.

Y en general, Señor, con este Evangelio, nos animas a buscar el bien de quien tenemos próximos y hacerlo desinteresadamente, sin cálculos ni mercaderías, sin buscar ventajas, devoluciones de favores, recomendaciones o enchufes, porque entonces, Dios, Padre de todos, nos lo agradecerá y pagará, porque tuve hambre y me disteis de comer, nos dice el Señor en otra ocasión.

Y Dios es buen pagador, nos pagará en el cielo, si hacemos las cosas por puro amor.

Hace años, con unos chicos jóvenes, íbamos con cierta frecuencia a hacer algunas obras de caridad, por ejemplo, íbamos a una residencia de ancianos y acompañábamos, llevábamos unos dulces y acompañábamos un rato a los viejitos y viejitas que estaban en esa residencia.

Y me acuerdo que en una ocasión, pues estábamos con una viejita que tenía Alzheimer muy avanzado, no reconocía, y contemplamos cómo llegaba su marido, que no vivía en la residencia, y le visitaba, le hacía una visita.

Y la mujer no le reconocía, no le reconocía, pero en fin, pasaba un rato con ella, le hablaba, en fin, le prestaba algún servicio y pasaba pues un rato con ella.

Comments of 2064. Por puro amor

This program does not allow comments.
We recommend you
Go to Faith, Philosophy and Spirituality