

Description of 2276. El tesoro del celibato
Meditación sobre el Evangelio (según Lc) de la misa del miércoles de la IX semana del Tiempo Ordinario: el diálogo de Jesús con los saduceos acerca de la Resurrección, que constituye el tercer elemento del tríptico sobre la teología del cuerpo de San Juan Pablo II. El valor del celibato como anticipo en esta vida de aquello en que consistirá la vida eterna: la comunión total con Dios, y en Él con todos los hombres.
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Por la señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía inmaculada. San José, mi Padre y Señor, ángel de mi guarda, intercede por mí. Pues vamos a comenzar nuestra oración con el Evangelio de la misa de hoy, que dice así. En aquel tiempo se acercan a Jesús unos saduceos los cuales dicen que no hay resurrección y le preguntan. Maestro, Moisés nos dejó escrito, si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, que se case con la viuda y dé descendencia a su hermano. Era la ley del levirato, ¿no? Pues eso, se trataba de continuar la estirpe de su hermano, etc. Pues bien, había siete hermanos, el primero se casó y murió sin hijos, el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos, lo mismo el tercero, así los siete hermanos hasta que al final ya lógicamente se muere la mujer, hasta el moño de esa familia.
Y entonces le preguntan, cuando llegue la resurrección y resuciten, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella. Esto lo dice... Lo dicen los saduceos porque ellos negaban la resurrección. Es como un argumento absurdo para hacer ver que no se puede resucitar porque las cosas no... ¿Cómo va a ser? ¿De quién va a ser mujer luego en la otra vida? Y entonces el Señor les dice, no estáis equivocados por no entender la Escritura ni el poder de Dios. Es decir, no entendéis nada. No sabéis leer la Escritura, ni la fuerza de Dios, ni lo que va a tener lugar en la resurrección. Por eso no creéis en la resurrección. No, no sois capaces, pensáis con vuestras categorías humanas, pero esto hay que verlo con la fuerza del Espíritu Santo, con el don de sabiduría. Pues cuando resuciten, ni los hombres se casarán, ni las mujeres serán dadas en matrimonio. Serán como ángeles en el cielo. Y después de decir otra cosa dice, estáis muy equivocados. Bueno. Lo dejamos aquí el Evangelio y ahora os voy a contar una anécdota muy tonta que me pasó una vez.
Estaba celebrando el bautizo de uno de mis sobrinos, no celebrando, ya lo habíamos celebrado, pero estábamos en la merendola o en fin, lo que fuera, la comida ahí en casa de mi hermana en el jardín, y entonces yo tenía, era verano, cerca de verano, y tenía la camisa. con el cuello abierto y esta tirita blanca que tenemos los curas, ¿no? La tirilla, que es como la matrícula de cura, pues la tenía así, un poco salida, tal, y entonces, pues mientras iba de un sitio a otro, pues se me cayó, ¿no? Clanc, al suelo. Y yo no me di cuenta. Y entonces, al cabo de un rato, viene mi sobrina, mi sobrita, mi sobrina Anita, con seis años o así, con la tirilla blanca en la mano, y me dice, tío... Se te ha caído el celibato. Entonces digo, espero que no, la verdad. Pues bueno, ya me puse la trilla, tal, ¿no? El celibato. Bueno, hay gente que el celibato tiene una idea muy equivocada de ella, ¿no? De lo que es el celibato. Y precisamente he pensado que en esta meditación podemos hablar de eso, del celibato apostólico, es decir, o la virginidad consagrada que no es la... el caso de las que estáis aquí, pero es igual.
La gente que nos entregamos a Dios, ya sea en celibato o eso, la virginidad consagrada, con un deseo, respondiendo a una llamada y con un deseo de darle toda nuestra vida. A Dios y a los demás. Vamos a hablar un poco de esto. Porque este Evangelio que hemos leído es... La tercera parte del tríptico de la teología al cuerpo de San Juan Pablo II. Cuando San Juan Pablo II explica la teología al cuerpo, que lo hizo en cinco años de catequesis, los primeros cinco años de su pontificado los dedicó todas las catequesis de los miércoles, excepto once meses, que fue por el año de la fe, pero los otros cinco años, del 79 al 84, estuvo hablando todos los miércoles de la teología al cuerpo. Lo veía algo fundamental. Y ahí, el primer... elemento del tríptico es el diálogo con los fariseos donde les dicen no está bien divorciarse en el principio no era así por vuestra dureza de corazón entonces el principio es el libro del Génesis y cuando vamos al libro del Génesis que se dice que Dios creó al hombre varón y mujer y que dejará el hombre a su mujer a su madre















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