
2314. No hay mejor pagador que Dios (EDITADA)

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Fiesta de San Benito, patrono de Europa: su lema "no anteponer nada al amor de Cristo". Comentario del Evangelio del ciento por uno. Todo lo que se hace por amor a Dios vale la pena. Ejemplo de los santos.
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Por la señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. madre mía inmaculada san josé mi padre y señor ángel de mi guarda intercede por mí hoy celebramos el patrono principal de europa san benito San Benito fue un santo que nació en lo que hoy es Italia, en la ciudad de Nursia, en el año 480, muy al comienzo del cristianismo. Se formó en Roma y de allí se fue bastante decepcionado a comenzar una vida eremítica en un pueblo que se llamaba Subiaco, donde reunió a algunos discípulos que luego trasladó al casino y construyó y fundó. Pues el célebre monasterio de Monte Casino. Allí escribió su conocidísima regla que ha servido como inspiración para el monacato occidental, para todos los monjes de Occidente desde entonces.
Y murió en el 547 con 67 años. San Gregorio Magno escribió una biografía de San Benito. Y una de las cosas que más llama la atención es su conocida enseñanza Nil Amori Christi Preponere, que significa nada anteponer al amor de Cristo. No anteponer nada al amor de Cristo. Ese fue como el resumen de esa regla y de esa predicación de Benito de Nursia, de San Benito de Nursia. Cuando Benedicto XVI, que era un gran admirador de este santo, de hecho, tomó su nombre para el pontificado, pues cuando Benedicto XVI dedicó un ángelus a hablar de San Benito, decía lo siguiente. Entre las cenizas del imperio romano, Benito, buscando ante todo el reino de Dios, sembró, quizá sin darse cuenta, la semilla de una nueva civilización, que se desarrollaría integrando los valores cristianos con la herencia clásica por una parte y con las culturas germánica y eslava por la otra. Hay un aspecto típico de su espiritualidad que hoy quisiera destacar en particular.
Benito sabía que cuando el creyente entra en relación profunda con Dios, y nosotros Señor ahora en este rato de oración estamos intentando entrar en profunda relación contigo, pues Benito, decía Benedicto XVI, sabía que cuando el creyente entra en relación profunda con Dios no puede contentarse con vivir de modo mediocre, según una ética minimalista o de mínimos, y una religiosidad superficial. Claro que no, Señor. Nosotros, una persona que te conoce y te ama, está llamada a ser santo de altar, con una santidad heroica, que a la vez nos hace muy felices. Seguía el Papa, desde esta perspectiva se comprende mejor la expresión que Benito tomó de San Cipriano y que sintetiza en su regla, nil amori Christi preponere, ya la hemos citado, no anteponer nada al amor de Cristo. En esto, dice el Papa, consiste la santidad. Propuesta que vale para todo cristiano, para ti y para mí ahora. Y que es una verdadera urgencia pastoral en nuestra época. ¿Cuánta falta hace, Señor, que todos los cristianos nos tomemos esto en serio? Que para nosotros no haya nada que pase por delante de tu amor, del amor a ti.
Y si algo va en contra de Cristo, no lo quiero. Si algo me separa de ti, no lo quiero. Una verdadera urgencia pastoral en nuestra época en la que se siente la necesidad de arraigar la vida y la historia en sólidas referencias espirituales. Yo sé que hay gente que me escucha que no vive en Europa, que vive en América o en otros sitios, pero muchos somos de Europa, ¿verdad? Vamos a pedirle a San Benito, nuestro patrono, que proteja a Europa. Que Europa vuelva a sentirse orgullosa de sus raíces cristianas, Señor. Que Europa no reniegue de esas raíces. Que Europa se convierta, como ha sido tantos siglos, en un buen ejemplo de fe para tantos otros pueblos y no en lo que lamentablemente nos estamos convirtiendo. En parte, no todo el mundo, naturalmente que no. También hay muchos buenos ejemplos. Algo de esto, de este ni el amor y Cristi preponere, no anteponer nada al amor de Cristo, hay en el Evangelio que la liturgia nos propone para la fiesta de San Benito, hoy. Dice así, en aquel tiempo...















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