

Description of 2341. La oración de las obras
Meditación grabada en el tercer día de una convivencia de agregadas del Opus Dei, sobre el Evangelio del viernes de la XVIII semana del Tiempo Ordinario. Jesús anima a negarse a sí mismo, a tomar la cruz, a perder la vida... pero por ir tras Él, seguirle y encontrar la Vida, con mayúsculas. Podemos aplicar estas ideas a nuestra vocación profesional, que hemos de convertir en oración, la oración de las obras.
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Por la señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía inmaculada, San José, mi Padre y Señor. Ángel de mi guarda, intercede por mí. Transfigúrame, Señor, transfigúrame. Quiero ser tu vidriera, tu alta vidriera azul, morada y amarilla. Quiero ser mi figura, sí, mi historia, pero de ti, en tu gloria, traspasada. Transfigúrame, Señor, transfigúrame. Mas no a mí solo. Purifica también a todos los hijos de tu Padre, que te rezan conmigo o te rezaron. O que acaso ni una madre tuvieron que les guiara a balbucir el Padre nuestro. Transfigúranos, Señor, transfigúranos. Si acaso no te saben o te dudan o te blasfeman, límpiales el rostro como a ti, la Verónica.
Descórreles las densas cataratas de sus ojos. Que te vean, Señor, como te veo. Transfigúralos, Señor, transfigúralos. Que todos puedan, en la misma nube que a ti te envuelve, despojarse del mal y revestirse, de su figura vieja y en ti transfigurada. Y a mí, con todos ellos, transfigúrame. Transfigúranos, Señor, transfigúranos. Pues así, con estas palabras de este gran poeta español, Gerardo Diego, hemos comenzado nuestro rato de oración. pidiéndole al Señor que obre todas estas maravillas en nuestros corazones y en los de todos los hombres, porque siempre que nos retiramos a descansar, a pasar unos días de convivencia, no lo hacemos solo, solo es nosotros, quiero decir, lo hacemos en compañía de todas las personas que queremos, de toda la Iglesia, de toda la obra, de todo el mundo, y traemos todas esas intenciones aquí junto al Sagrario. A eso venimos en cada rato de oración.
Y como siempre, vamos a tomar el Evangelio de la misa de hoy, que dice así. En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos, si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque quien quiera salvar su vida la perderá, pero el que la pierda por mí la encontrará. Pues ¿de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? De nada, claro. ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del Hombre vendrá con la gloria de su Padre entre sus ángeles y entonces pagará a cada uno según su conducta. En verdad os digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del Hombre en su reino. En este Evangelio el Señor nos habla de, primero, como un aspecto negativo. por decirlo de algún modo, es totalmente negativo, por supuesto, que está expresado con frases como negarse a sí mismo, tomar la cruz, perder la vida.
En definitiva, nos habla como del esfuerzo, el sacrificio del presente por el futuro, el invertir en el presente de una manera esforzada y sacrificada pensando en una ventaja futura. de asumir como nuestra responsabilidad de darnos a los demás, de perdernos a nosotros mismos. En fin, todo ese aspecto, que no es que sea por negativo, no quiero decir malo, sino negativo en el sentido de que es cierta negación, ¿no? Y luego, al mismo tiempo, aquí, en este Evangelio, hay un elemento positivo. Y es esa insistencia tuya, Señor, en el motivo por el que hacemos todo eso, que es para ir en pos de ti, para seguirte. Para encontrar vida, ¿no? Siempre es lo negativo por lo positivo, que es ir tras el Señor, estar cerca de Él, seguirle, encontrar la vida con mayúscula que Dios nos da, etc. Y ambas cosas se equilibran admirablemente en esa frase de nuestro Señor, que resume como la idea. Dice, pues, ¿de qué le servirá?
















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