
2373. La Virgen, siempre Niña

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Meditación en la fiesta de la Natividad de Nuestra Señora. La Virgen es "la aurora de un amanecer que esperamos", y con su nacimiento comienza la luz anunciada en el Edén tras la caída de Adán y Eva. Siempre Niña, sin asomo de pecado, auténtica y sencilla, Niña ante Dios.
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Por la señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mi Inmaculada, San José mi Padre y Señor, Ángel de mi Guarda, interceded por mí. Hoy celebramos una fiesta bien bonita, la Natividad de la Virgen María. Y en la antífona de entrada de la Misa de hoy, las primeras palabras que se dicen son estas, celebremos con júbilo el nacimiento de la Santísima Virgen María. De ella salió el Sol de Justicia, Cristo nuestro Dios. La Virgen es la aurora de Cristo, el comienzo de ese día de salvación. Es un acontecimiento el que celebramos hoy enorme, que se remonta su historia al comienzo de la humanidad.
A nuestra madre Eva, cuando pecó, ofendió, desobedeció a Dios. ¿Qué es lo que has hecho? Le pregunta Yahvé. La serpiente me engañó y comí, dice Eva. Por haber hecho eso, tendrás hijos con dolor, tendrás ansia de tu marido y él te dominará. Maldito el suelo por tu culpa. Comerás de él con fatiga mientras vivas, le dice Adán. Brotará para ti cardos y espinas. Es las terribles consecuencias del pecado. Pero incluso entonces aparece una lucecita, una promesa. Una esperanza que apunta la segunda Eva a nuestra Madre la Virgen Santísima. Dice Yahvé a continuación en el libro de Génesis, escrito hace mil años antes del nacimiento de Jesucristo, escrito hace tres mil años por los sacerdotes judíos, inspirados por Dios. Pues dice Yahvé, establezco hostilidades entre ti, le dice la serpiente, y la mujer. Esa mujer es nuestra madre, la Virgen. Entre su estirpe, la de la Virgen, y la tuya, los hijos del pecado. Ella, la Virgen, te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón.
Es asombroso porque, ya digo, mil años antes se anunció lo que iba a pasar en vida de nuestra madre la Virgen. Y entonces, después de Adán y Eva, empezó una larguísima espera, una triste espera, jalonada de sucesos y profecías que apuntaban al acontecimiento que celebramos hoy. O aún más, al acontecimiento del nacimiento de Jesús, de la Virgen de María, pero que está... empezado con el nacimiento de quien le iba a dar a luz. Por ejemplo, a finales del siglo VIII a.C., Yahvé inspiró a Mikeas, entonces un campesino de una aldea cercana a Jerusalén, pero que se convertiría en el profeta Mikeas, le inspiró estas palabras que leemos en la primera lectura de la misa de hoy. Y tú, Belén Efratá, pequeña entre los clanes de Judá, de ti voy a sacar al que ha de gobernar Israel. Y entonces dice una serie de cosas y algo misterioso. Dice, por eso los entregará hasta que dé a luz a la que debe de dar a luz. Y de este modo el profeta Miqueas está anunciando el nacimiento de la Virgen María, la natividad de nuestra madre que celebramos hoy.
Con gran alegría, Señor, porque es madre tuya, pero es madre nuestra. Y los principales protagonistas de esta larguísima espera, desde Adán y Eva hasta el nacimiento de la Virgen como una cadena, los va recogiendo el Evangelio de hoy, cuando se lee la forma larga. Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham... Es como, se van como contando las generaciones, Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, Judá engendró a Fares, hay como una gran expectación, ya llega, ya llega, ya llega, Boz engendró a Obed de Ruth, Obed engendró a José, Gensé engendró al rey David, y así sucesivamente hasta llegar a esta niña María, hija de Joaquín y Ana, de la cual, nació Jesucristo nuestro Señor es algo sencillamente grandioso por eso y es tan bonito Señor San José María decía estando haciendo oración ante la Virgen de Guadalupe en México María es la aurora del amanecer que esperaba













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