Disfruta de Premium PARA SIEMPRE. ¡Ahora con un 25% de dto! ¡LO QUIERO!
5. Un adiós que nunca acaba

5. Un adiós que nunca acaba

12/12/2025 · 28:46
4
623
4
623

Description of 5. Un adiós que nunca acaba

En el quinto episodio de Nacional II: La ruta del exilio, Lola y Duha descubren que alcanzar un lugar seguro no significa dejar atrás el dolor. Tras sobrevivir a la huida, ambas se enfrentan a una nueva realidad marcada por la separación, la incertidumbre y la sensación de haber perdido para siempre el mundo que conocían.

Cruzar la frontera no es el final del camino, sino el inicio de otra lucha.

Mientras miles de republicanos atraviesan los Pirineos en febrero de 1939, Lola contempla cómo Francia recibe a los refugiados españoles entre el miedo, el rechazo y el internamiento en campos de concentración.

La promesa de libertad se convierte para muchos en una nueva forma de encierro. Las familias son separadas, los exiliados son dispersados por todo el país y la supervivencia depende, muchas veces, de las redes de solidaridad impulsadas por otras mujeres, organizaciones humanitarias y ciudadanos que se niegan a abandonarles a su suerte.

Al mismo tiempo, Duha recuerda la salida de Gaza y el largo recorrido que llevó a su familia hasta Egipto. Después de cruzar Rafah, el viaje continúa entre controles, esperas interminables y la angustia de no saber si podrán seguir avanzando.

El episodio establece un poderoso paralelismo entre el exilio republicano español y el desplazamiento forzado palestino, mostrando cómo el desarraigo, el miedo y la pérdida se repiten generación tras generación.

Un adiós que nunca acaba es una reflexión sobre la memoria, la resistencia y la capacidad humana para reconstruirse después de la pérdida. Un relato que conecta dos exilios separados por más de ochenta años para recordarnos que las fronteras pueden detener los cuerpos, pero no las historias.

Nacional II: La ruta del exilio es una ficción sonora creada y dirigida por Javier Gallego, protagonizada por Victoria Luengo y Duha Alzaiti, que une memoria histórica, documental y narrativa sonora para explorar los ecos del exilio desde la Guerra Civil española hasta nuestros días.

república guerra civil mujeres palestina exilio
Read the 5. Un adiós que nunca acaba podcast

This content is generated from the locution of the audio so it may contain errors.

Despierta. Despierta. ¿Me oyes? Vamos, despierta. ¿Eh? ¿Sí? ¿Quién...? Hola. Ah, eres tú. Sí, claro. Yo soy yo. Estoy...

¿Viva? Pues claro que estás viva. ¿Y dónde? En Francia, de verdad. Preguntas unas cosas. Anda, venga, levanta. Sí, sí. Es que no sé si... ¿Qué te pasa? Me duele mucho. Aquí en el costado. A ver. Va, eso no es nada. Es como la herida que me hice yo cuando me caí de la bici. Creí que me habían disparado. A lo mejor te clavaste esta rama que está medio rota. ¿Vamos? ¿A dónde? Con tus amigos. Están con mi tío. ¿Rosa y Manel? No sé cómo se llaman. Yo me llamo Alba. Es un nom precioso. Yo me llamo Lola. ¿Te gustan mis zapatos? Los zapatos de paca.

Me encantan. Pero ¿cómo has hecho para que estén tan nuevos? Los guardé para cuando llegáramos. No quiero que los franceses piensen que los españoles somos unos pobretones. Nunca te avergüences de lo que eres. ¿Me escuchas? Vale. Oye, ¿y dónde está la amiga que me los regaló? Ella se reunió con su familia. Anda, qué casualidad. Mi tío y yo vamos a reunirnos con la nuestra también. Mira, ahí están.

¡Tío Javier! Rosa. ¡Manel! ¡Qué bien! Esto es Nacional 2. La ruta del exilio. Capítulo 5. Un adiós que nunca acaba.

Lola, has vuelto. Pensé que... Yo también.

Yo también lo pensé. Me perdí y perdí el sentido. Pero la niña de los zapatos me encontró. Tu ángel de la guarda. Se llama Alba. ¿En serio? Casi como yo. Doha significa luz de la mañana, la luz que viene después. Es curioso porque me recuerdas tanto a ella que es como si la estuviera viendo de mayor. La luz después del alba. Nosotros también tuvimos un ángel. En cada momento en que lo necesitamos, alguien nos echó una mano. Alhamdulillah. Gracias a Dios.

Para ti es Dios, para mí es la bondad humana que puede aparecer incluso donde menos te la esperas.

¿Te acuerdas de que mi madre se puso malísima? Por dar mantas a todo el mundo y quedarse sin una para ella, sí. Pues gracias a eso, todo empezó a irnos bien. Así que ponerse mala fue una cosa buena. Todo lo bueno te vuelve, incluso aunque no lo parezca. No sabes dónde está lo bueno de lo malo. Así se dice en el Corán. Decimos en catalán. Y en castellano, no hay mal que por bien no venga.

Pues así fue. Cuando salimos de la oficina de Rafah, había mucha gente esperando un coche, una furgoneta, un autobús, pero venían pocos y era muy difícil encontrar sitio. Más para nosotros que somos nueve. Entonces, mi padre habló con el hombre que lo organiza todo. Le dijo que mi madre estaba muy mal, que no podría ni andar. Y el hombre nos metió a todos en el primer autobús que vino.

Después llegamos a un control de carretera donde había una caravana enorme y teníamos que esperar durante horas pero también nos dejaron seguir camino porque teníamos que llevar a mi madre a un médico y así atravesamos el desierto del Sinaí durante todo el día subimos con el autobús a un barco para cruzar el Nilo pasamos por el Cairo Y llegamos a Giza. ¿Donde las pirámides? Eso es.

Siempre quise verlas, pero nunca pude ir. Nosotros no las vimos porque era de noche. La ciudad estaba tan iluminada que incluso fue demasiado para mis ojos. Acostumbrados a Gaza, donde apenas hay luz. Tuve eso que se llama fatiga visual. Como la que sienten los presos cuando salen de la cárcel. Claro, habíamos salido de una prisión. Nosotros creíamos que también, pero fuimos a caer en otra.

En esta fecha del 5 de febrero del año 39, el primer ministro francés, don Edouard Daladier, ha vencido sus temores haberse invadido por nuestro ejército republicano y ha cedido al clamor de los perseguidos.

Comments of 5. Un adiós que nunca acaba

This program does not accept anonymous comments. Sign up to comment!
We recommend you
Go to History and humanities