

Description of Actualidad Semanal +D. Semana 32/2026
En 1978, uno de los rascacielos más avanzados de Nueva York estaba lleno de gente cuando su ingeniero descubrió algo que nadie quería descubrir: bajo determinadas condiciones, el edificio podía tener un problema estructural serio.
El Citicorp Center acababa de inaugurarse en Manhattan. Era elegante, audaz y técnicamente admirado. Debido a una iglesia situada en una esquina del solar, la torre no podía apoyarse como un edificio convencional, así que William LeMessurier diseñó una solución extraordinariamente ingeniosa.
Todo parecía funcionar.
Hasta que una pregunta menor obligó a revisar los cálculos.
¿Qué ocurriría si el viento no golpeaba una fachada de frente, sino dos caras del edificio al mismo tiempo?
La respuesta fue bastante peor de lo esperado. Algunas cargas eran mucho mayores de lo previsto y ciertas uniones habían sido construidas con pernos en lugar de las soldaduras contempladas inicialmente.
El edificio estaba terminado. Estaba ocupado. Y se acercaba la temporada de huracanes.
Durante semanas, equipos de soldadores entraron de noche para reforzar la estructura mientras miles de personas regresaban cada mañana a trabajar sin saber que, unas horas antes, alguien había estado intentando asegurarse de que su oficina siguiera en pie.
Lo extraordinario no es que un gran ingeniero cometiera un error. Eso ocurre.
Lo extraordinario es lo que vino después.
LeMessurier tenía todos los incentivos para racionalizar el problema, minimizarlo o convencerse de que la probabilidad era suficientemente pequeña. Su reputación estaba dentro de aquel edificio casi tanto como el acero.
Pero hizo algo mucho más difícil: permitió que nueva información cambiara una convicción antigua.
Y ahí está la parte que me interesa.
Nos gusta pensar que el peligro aparece cuando no sabemos suficiente. Sin embargo, algunos de los mayores riesgos nacen después de haber tenido mucho éxito, cuando la experiencia empieza a parecernos una garantía y confundimos que algo haya funcionado con que hayamos entendido todas las razones por las que funciona.
Una estructura puede ser extraordinariamente resistente frente a todos los vientos que hemos previsto y sorprendentemente frágil frente a uno que nunca se nos ocurrió medir.
Lo mismo sucede con muchas decisiones.
La pregunta incómoda no es «¿por qué creo que tengo razón?».
Es otra:
¿Desde qué dirección tendría que venir el viento para demostrar que estoy equivocado?
He pensado bastante en esa pregunta preparando el nuevo episodio de Actualidad Semanal +D.
No porque hablemos de rascacielos, sino porque esta semana ofrece varios ejemplos fascinantes de compañías, estrategias e inversores que parecen fuertes por razones que, vistas desde otro ángulo, también pueden hacerlos más frágiles.
No voy a contar cuáles.
Prefiero que escuchéis el episodio y decidáis por dónde nos viene el viento.
🎙️ Actualidad Semanal +D — *La misma apuesta con quince disfraces*
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Buenas tardes queridos oyentes, o mejor dicho buenos días, depende de si tenemos la fórmula pre-angelus o post-angelus, pero bueno, hoy es domingo 9 de agosto, yo soy Arturo Pina, esto es Actualidad Semanal de Más Dividendos, es la semana... 32 de 2026 como siempre rogaros que no hagáis ningún caso a la hora de tomar decisiones de lo que escucháis aquí que penséis por vosotros mismos toda responsabilidad es única y exclusivamente vuestra agradeceros la escucha pero sobre todo agradeceros si podéis difundir este contenido por todos los siete mares además si interactuáis con nosotros en redes sociales hacéis comentarios Otra vez redifundís, nos dejáis valoraciones, aunque sean buenas, pues todo esto nos ayuda muchísimo y por supuesto si os queréis hacer patreones, pues también. Y bueno, sin más, vamos a empezar el episodio de hoy, lo vamos a titular la misma apuesta con 15 disfraces. Introducción, cuando la convicción se disfraza de diversificación. Hay una pregunta que todo inversor debería hacerse de vez en cuando, preferiblemente antes de que se la haga su banco. ¿Estoy diversificado o estoy haciendo exactamente la misma apuesta 15 veces con 15 disfraces distintos? Porque una cosa es tener convicción, esa palabra tan honorable que las finanzas han conseguido convertir en sinónimo elegante de cabezonería, y otra es apostar toda la casa a una idea y explicar después que el riesgo está controlado porque las fichas tienen colores diferentes.
La idea es esta, el mercado no ha dejado de creer en la inteligencia artificial. Está empezando a preguntar quién convierte esa fe en contratos, quién necesita quemar capital para conseguirlo, quién depende de que el futuro llegue exactamente a tiempo y quién simplemente ha colocado las letras A e I en la presentación corporativa esperando que el múltiplo haga el resto. El SP500 terminó la semana con una subida del 3,6%, 5,2% para el Nasdaq y 3% para el Dow. Tecnología avanzó más de un 7%. Pero debajo del índice hubo una carnicería selectiva. Coherent ganó alrededor de un 44%, Palantir cerca de un 40% y Lumentum un 25%, mientras The Trade Desk cayó un 24%. Esa es la foto que importa, no un mercado que compra tecnología sin mirar. sino uno que está empezando a distinguir entre crecimiento, expectativas, capital y riesgo. Y para entenderlo, no hay mejor lugar que Palantir, una empresa que ha decidido convertir cada trimestre en un examen sobre cuánto puede tensarse una valoración antes de que las matemáticas pidan asistencia psicológica.
Capítulo primero. Palantir. Cuando las expectativas también necesitan esteroides. Palantir Technologies presentó unos resultados del segundo trimestre que en condiciones normales habrían bastado para alimentar seis meses de notas alcistas. Los ingresos alcanzaron 1.940 millones de dólares, un 93% más que un año antes y por encima de los 1.810 millones esperados. El beneficio ajustado por acción fue de 41 centavos frente a 34 previstos y los ingresos en Estados Unidos aumentaron un 115%. Hay que detenerse un momento en ese 115%. Una empresa de software empresarial que prácticamente duplica ingresos y crece todavía más deprisa en su mercado principal no está simplemente disfrutando de un buen ciclo comercial. Está atravesando una fase de adopción extraordinaria y los contratos lo confirman. Palantir cerró 220 acuerdos de al menos un millón de dólares durante el trimestre, 98 fueron de 5 millones o más y 73 superaron los 10 millones. Palantir puede enseñar contratos. Alex Karp lo resumió con una frase perfectamente diseñada para ser pronunciada mirando a la cámara. La demanda de soberanía de inteligencia artificial se ha desatado.
Y añadió que Palantir había demostrado que podía transformar tokens en valor económico. Hay bastante gran dilucuencia en la formulación, pero detrás hay una idea seria. El mercado ya no quiere saber cuántos tokens produce un modelo, quiere saber cuántos dólares produce el cliente después de utilizarlo y cuántos de esos dólares terminan en la cuenta de resultados del proveedor. La compañía elevó además su previsión de ingresos para el conjunto del año hasta un rango de 8.150 a 8.160 millones de dólares, desde 7.650 a 7.660 millones. El consenso estaba en torno a 7.730 millones. Es decir, no solo superó el trimestre, sino que desplació hacia arriba la trayectoria futura que el mercado estaba utilizando para valorarla. La acción respondió con una subida semanal cercana al 40%. Y aquí aparece la parte incómoda, porque una cosa es concluir que Palantir es una empresa extraordinaria y otra bastante distinta concluir que cualquier precio es razonable. El inversor suele mezclar ambas preguntas porque psicológicamente resulta agradable comprar una compañía excelente y sentirse propietario intelectual de su éxito. Pero, ¿es una gran empresa?
















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