Adaptación Radiofónica de la obra de Arniches, La Venganza de la Petra o Donde las dan las toman, Segundo acto

Adaptación Radiofónica de la obra de Arniches, La Venganza de la Petra o Donde las dan las toman, Segundo acto

6/28/2026 · 46:45
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Description of Adaptación Radiofónica de la obra de Arniches, La Venganza de la Petra o Donde las dan las toman, Segundo acto

El grupo de teatro leído Pasen y Lean de la Asociación Arte 4 de Alcobendas nos presenta el SEGUNDO ACTO de esta divertida obra de Carlos Arniches.

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Saludos, queridos oyentes. Hoy estamos aquí de nuevo para realizar el desenlace de la obra de Carlos Arniches, donde las dan las tomas. Dejamos el otro día al señor Niconedes, autor de un plan para encelar al Manolo, y a sus compinches Petra, Udosia y Nicanora, para que vuelva al redil del matrimonio. Damos comienzo a la segunda parte. Comedor en casa de la Petra. Es de noche. El reloj señala las ocho. Aparecen tres personajes en escena. La Petra, Beudosia, la señánica Nora, cada una con un pitillo encendido en la mano chupando torpe pero ansiosamente y repartiendo el humo por toda la habitación. Además intervendrán personajes del segundo acto. La Petra, joven natural de Madrid casada con Manolo. Petra ama a su marido y para traerlo al reír conyugal utiliza una estrategia infalible para estos casos. Darle celos, ayudada por su padre Nicomedes, eje central de toda la trama que desde su cama reina y manda en su casa, y por la diligente y eficiente empleada Udosia, Petra llevará a cabo su venganza hacia su marido, el señor Nicomedes.

Un cachazudo padre de familia que entre perezas y desganas lo que está claro es que quiere lo mejor para su hija, a la que sin duda adora, la señánica Nora. Una mujer con carácter que hará todo lo posible por ayudar a su hija Petra. El Manolo, marido de la Petra, hombre noctámbulo, mujeriego, vividor, que aunque quiera su mujer, no se resigna a perder su vida de soltería. La Udocia, criada de la Petra y el Manolo, que siendo de pueblo pueblo ha aprendido a defenderse en el Madre Castizo y solo quiere que su señorita sea feliz. La Señora Imunda, madre de Manolo al que adora y consiente y justifica todas sus correrías de fiestero. El Señor Viviano. Padre de Manolo, que no entiende por qué la Petra arma tanto alboroto por su hijo, si él, como hombre de la casa, puede hacer lo que le apetezca sin dar explicaciones a su mujer. Quintín con esa, el pobre barbero muy dado a enamorar a todas las mujeres, que sin comerlo ni beberlo será centro de engaños y picardías. Jesús, el chico de la tienda de ultramarinos como repartidor a domicilio.

Que comience el segundo acto. ¡Echaz humo por ahí! ¡Echaz humo por ahí! Mister, si yo paezco el tren, he hecho una nube. No, pues yo no me he quedado atrás. ¿Qué hay que ver la humareda que he armado? Pues yo me esgarro a toser y no adelanto nada. Y eso que a usted le ha tocado un turco muratis, muy flojito. Pero yo me estoy peleando con un egipcio que anda con Dios. Pues el mío parece de mi pueblo. No hay quien la haga tirar. ¡Ay, qué condenado! ¡Uf! Paise mentira que haiga mujeres que fumen de buena fe. ¡Dios mío! No, si de eso de fumar, lo que yo me creo es que hay señoras que cuando no tienen nada que hacer, echan humo. Sí, porque la que tenga que fregarse el suelo, figúrate tú cómo se va a entretener con un turco. Natural. Bueno, yo creo que ya está bien. Dura el olor del tabaco pa' cuatro horas. ¿Está el comedor? ¡Qué mareas! Y ahora las puntas, apagarlas y tirarlas por el suelo. ¡Ajá, ajá! Así, así. Bueno, hija mía, ¿y tú crees que esto servirá para algo? ¡Ay, yo creo que sí, madre! Porque como Manolo no fuma...

Oler a tabaco en cuanto llega a casa es lo que más le inquieta, ¿verdad tú? Como que de que entra no hace más que olfatear y mirar por el suelo. A mí me da una lástima verle buscando colillas. Deje usted que lo purgue él ahora. Qué bien de sufrimientos ti usted pasaos. A su costa, si se ablanda usted, no hacemos nada. Ay, si Dios quisiera que este hombre cambiara. Yo creo que sí, madre. Porque con lo que hago de cantar y reírme y no estar nunca en casa y no hacerle caso, vengo observando de día en día que Manolo es otro. Y le tengo preparado un cuple sicalítico, la mar de verde, oígalo usted. Aquí te ofrezco el higo, la fruta más sabrosa, la más apetitosa. Todos los días, todos los días, cuando venga se lo cantaré. Como que va para tres noches que antes de la una ya lo que usted metió en la cama. Ya ve usted si vamos adelantando, es decir, si va adelantando la señorita. Y cada vez está más escamao. Y es que yo he seguido al pie de la letra todo lo que el padre me ha dicho. de cambiar en el vestir ya me ve usted me he chao pa diario el traje que me hice pa la boda de la milagros de medias

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