

Description of "Al menos tú, ámame"
Reflexión de Monseñor Munilla sobre el amor del Corazón de Jesús y nuestra correspondencia.
This content is generated from the locution of the audio so it may contain errors.
Al menos tú, amame. Partiendo de este título, quisiera reflexionar con vosotros sobre la aportación que la espiritualidad del corazón de Jesús ofrece al camino de renovación personal y comunitaria. Y quiero hacerlo tomando como punto de partida esta expresión, al menos tú, amame, que es una de las expresiones más conmovedoras de las revelaciones del corazón de Jesús. Comienzo por recordar brevemente el contexto en el que esta expresión fue pronunciada. Estamos en el monasterio de la visitación de Paré Lemonial, estamos en junio del año 1675. Jesús en esas revelaciones privadas se muestra a Santa Margarita María de Alacoc, le muestra su corazón abrasado de amor por la humanidad.
Tengo el honor de que en este pectoral, tengo la parte trasera, una reliquia de Santa Margarita María de Alacoque, bien Jesús, se muestra a ella con un corazón abrazado de amor y se lamenta, se lamenta de que ese amor reciba, en lugar de correspondencia, que reciba indiferencia, ingratitud, frialdad, sacrilegio, incluso por parte de muchos consagrados. Y en esta confidencia tan sobrecogedora entre el corazón de Jesús y Santa Margarita, pues le hace esta petición, al menos tú ámame, voy a leer la frase íntegra, ya que tantos no me aman, no me corresponden y me ofenden, tú al menos ámame, tú consuélame, tú repara con tu amor la ingratitud de los demás. Y se añaden las palabras que se han convertido en el santo y seña de la espiritualidad del corazón de Jesús. He aquí este corazón que tanto ha amado a los hombres y en reconocimiento no recibe de la mayor parte de ellos sino ingratitudes. Estas palabras encierran una riqueza extraordinaria.
En ellas se revela quién es Dios, cómo ama a Cristo, ¿Cuál es el drama del corazón humano y cuál es el camino por el que el Señor quiere renovar el mundo? Por eso quisiera contemplar estas palabras, al menos tú amame, desde tres perspectivas, las que voy a dividir esta reflexión. La primera, ¿necesita Jesús nuestro amor? Y veremos que el misterio de Dios es el misterio de un Dios que pide amor. Segundo lugar, la segunda perspectiva es el drama de un amor no correspondido, la ingratitud mayoritaria ante el amor de Dios. Y la tercera perspectiva es la fuerza transformadora de un solo corazón, porque Jesús no comienza cambiando el mundo para convertir el corazón del hombre, comienza conquistando el corazón para poder renovar el mundo después. Voy a la primera perspectiva. ¿Necesita Jesús nuestro amor? Este es el misterio de un Dios que pide amor.
Bueno, parece obvio, ¿no? No es esto lo que parece sugerir la expresión, al menos tú, ámame. Jesús necesita nuestro amor. Ahora bien, ¿cómo entender que el Hijo de Dios mendigue, por así decirlo, el amor de una criatura? Esta es una de las cuestiones más profundas de la espiritualidad del corazón de Jesús, que nos obliga a responder a una pregunta, ¿puede Dios necesitar algo? Y la respuesta de fe es doble, doble. Voy a hacer dos afirmaciones que las dos son verdaderas. La primera es Dios, Jesucristo, como Dios no necesita nada, pero Jesucristo como hombre, hecho hombre, ha querido necesitar. del amor del hombre. En sí mismo Dios es la plenitud absoluta del ser. A Dios no le falta nada. Él no crea el mundo porque se sienta incompleto, ni redime a la humanidad porque necesite sentirse amado por nosotros. No. Dios ama a fondo perdido. No ama porque carezca de nada.












Comments of "Al menos tú, ámame"