

Description of Capítulo 10. La producción radial
Muchas vidas han muerto dentro de mí sin que yo haya muerto. Les confieso que ya no corro como antes, pero avanzo con mayor conciencia. Ya no veo bien sin lentes, aunque leo con más profundidad. Ayer la fuerza estaba en mis brazos; hoy habita en mi voluntad. En el pasado buscaba aprobaciones, hoy valoro las miradas serenas. Creía que el tiempo era infinito, hoy sé que no es así. El joven que fui se alejó de mí y año a año he experimentado la mudanza de mi cuerpo.
Escuché la radio cuando solo emitía en onda corta y en AM. Luego fui feliz con la FM y después pude ver la llegada de internet al dial. La radio no muere, lo que muere son sus formas envejecidas. Esta serie radial es, precisamente, el relato de esas transformaciones. Veinte capítulos, veinte “muertes” simbólicas.
En esa lenta transformación descubrimos una verdad serena: no morimos cuando cambiamos; morimos cuando nos negamos a cambiar.
El futuro es un territorio en construcción y necesita de una radio que sepa despedirse de lo que fue para atreverse, con valentía y esperanza, a ser lo que aún no imagina. Tu vida y mi vida han cambiado. La radio también lo ha hecho y debe seguir haciéndolo. Por favor, no se lo impidas. No permitas que tus miedos abracen a nuestro querido medio de comunicación.
Nuestra tesis es clara y deliberadamente incómoda:
la Radio atraviesa un proceso de declive y aspiramos demostrarlo.
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La pobre producción Esta es la carta número 10 de 20 que nos prometimos intercambiar. Te propongo que reflexionemos sobre tu producción. Creo que la radio se ha convertido en un vertedero de ocurrencias insípidas.
Un espacio donde las palabras se lanzan al aire con la misma ligereza con la que se prepararía un sándwich a medianoche.
No eres arte. No eres magia. No eres estética. No eres limpia. No eres casi nada de todo lo que solías ser.
Cantándole al silencio esperando una señal que nunca llega La radio moderna desconoce las ventajas de la cinemática con su carga energética y dinamizadora. Los sonidos estáticos, siempre iguales a sí mismos, renuncian a los matices, a la vivacidad. Las propuestas inmovilizadas son propias de una radio aletargada y mortecina. Falta rebeldía y sobra aburguesamiento.
¿O acaso no se echan en falta los espacios que suprimió ese formato omnipresente de los magazines o radiorevistas? A toda hora la oferta es similar. Es como si la radio se solazara con la uniformidad, con esa voluntad abrumadora y homogeneizante de las emisoras de parecerse entre sí y, sobre todo, de ser iguales a sí mismas las 24 horas, 7 días a la semana. El talento y la dedicación que alguna vez fueron el alma de la producción radial han sido suplantados por un conformismo desolador. Y la audiencia, que no es ajena a este engaño, tarde o temprano se levantará en busca de algo mejor.
En un mundo saturado de opciones auditivas, ¿crees que alguien escuchará un medio que ha renunciado a su alma? La falta de una producción que conecte con las audiencias ha hecho de ti un espacio menos agradable que en el pasado. Una nueva crisis toca a tu puerta y esta vez está en tus manos cambiar ese rumbo de adormecimiento para evitar el naufragio.
Pero mientras eso ocurre, tus días suenan con pocas sorpresas y escasos de gracia. La escasa incidencia. El indefendible modelo de negocio. La débil programación. La poca capacitación. La pérdida del monopolio musical. La globalización. El éxodo de los oyentes. Lo poco popular.
El cambio de canal y la pobre producción radiofónica están socavando a la maravilla mediática que fuiste. Tus ropas están gastadas, desteñidas y veo tu descenso.
Este capítulo corresponde a un producto más del libro Radio. Levántate y anda. 20 razones sobre el declive del dial.
Toda la locución y musicalización propuesta en esta serie ha sido producida por una inteligencia artificial. Visita el blog Radios de América. Allí encontrarás el libro y toda esta serie radial.










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