

Description of Chapeando: Roma no paga traidores
La operación de secuestro está operando como un boomerang, mostrando las entrañas del imperio, de sus peores aliados y de los cipayos, entre ellos, María Corina Machado ofreciéndole a Trump el Nobel más cuestionado de la historia.
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Venimos chapeando.
Chapeando bajito.
Bárbara Betancourt.
Desde Cuba y para el mundo, para que no le hagan cuento.
Soy Jaime Eduardo.
Me sumo al análisis.
Y Arlín Rodríguez de Rivera.
Venimos chapeando, chapeando bajito para que ninguna fake news se cuela.
Hola, hola.
Buenísimos días a la audiencia, a mis colegas.
Bárbara Betancourt, buenos días.
Buenos días para ti, para Reynier, para el colectivo.
Y por supuesto, muy buenos días para la audiencia.
Buenos días, Reynier Eduardo.
Buenos días, Arlín.
Buenos días, Bárbara y el colectivo también de Revelde.
Y por supuesto, toda nuestra audiencia, tanto dentro como fuera de Cuba, que nos escuchan incluso muchos por las plataformas digitales.
Y buenos días, por supuesto, al equipo de Revelde.
Es un bonito día, el día que entró Fidel en La Habana.
Bueno, entró la caravana de la libertad.
Hay que ver esas imágenes en el tiempo para ver lo que significaba en alegría el 8 de enero en La Habana.
Y habíamos dejado una tarea para hoy, cuál es el acto soberano de Nicolás Maduro, que antes que a él le había costado también el cargo y la vida también a Saddam Hussein en Irak y a Muammar Gadafi en Libia.
Un experto lo explica a raíz del secuestro del presidente Maduro.
Yo quiero que ustedes escuchen.
La operación militar estadounidense contra Venezuela, que Trump ha bautizado como Absolute Resolve, no es lo que parece en la superficie.
Mientras los medios occidentales hablan de narcotráfico y democracia, la realidad es mucho más brutal y calculadora.
Estados Unidos está librando su última batalla por el corazón energético de América y cada barril de petróleo venezolano que fluye hacia China es un clavo más en el ataúd de la hegemonía estadounidense.
Por qué Venezuela? Por qué ahora? Y por qué Trump está arriesgando una confrontación con China y Rusia por un país que Washington ha intentado derrocar durante más de dos décadas sin éxito? La respuesta está en los números que nadie quiere mencionar, en los contratos que nadie quiere discutir y en la realidad geoeconómica que está redefiniendo el planeta.
Venezuela posee las reservas de petróleo probadas más grandes del mundo.
303.8 mil millones de barriles.
Para poner esto en perspectiva, esto es más petróleo que Arabia Saudí, Rusia, Canadá e Irak combinados.
Pero aquí viene la parte que mantiene despierto a Washington.
El 76 por ciento de la producción petrolera venezolana actual está siendo comprada por China, no por Estados Unidos, por China.
Lo que hace aún más preocupante esta situación para los estrategas estadounidenses es que el petróleo venezolano no es cualquier petróleo.
Su ubicación geográfica permite que llegue a China en 35 días por el Canal de Panamá, mientras que el petróleo del Medio Oriente tarda 45 días y debe pasar por el Estrecho de Malaca, que Estados Unidos puede bloquear en cualquier momento.
Venezuela le da a China seguridad energética en el hemisferio occidental, justo en el patio trasero estadounidense.
Beijing no sólo está comprando el petróleo venezolano, está financiando toda la infraestructura para extraerlo, refinarlo y transportarlo.
Los chinos han invertido más de 67 mil millones de dólares en el sector energético venezolano desde 2007 y cada dólar de esa inversión está denominado en yuanes, no en dólares.
Estas inversiones chinas no son préstamos tradicionales como los que ofrece el Fondo Monetario Internacional.
Son acuerdos de intercambio de recursos por infraestructura.
China construye carreteras, puertos, refinerías y sistemas de telecomunicaciones a cambio de suministros garantizados de petróleo a precios preferenciales.
Es un modelo completamente diferente al de extracción neocolonial que ha caracterizado las relaciones Estados Unidos América Latina durante dos siglos.
Pero la historia se vuelve aún más fascinante cuando entendemos que no se trata sólo de petróleo.
Venezuela también posee las segundas reservas de oro más grandes de América Y desde 2018, cada onza de oro venezolano que sale del país va directamente a China pagado en yuanes como parte de los acuerdos de swap de monedas entre Caracas y Beijing.
Aquí es donde la narrativa estadounidense




















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