

Description of Cincuenta rosas, muchos piropos
Meditaciones preparadas (aunque no exclusivamente) para hacer un retiro espiritual y mejorar en su vida cristiana, de oración y de trato con Dios. A cargo del Padre Ricardo Sada Fernández de México.
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Por el Señor de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor Dios nuestro. En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para ser con fruto este rato de oración. Madre mía inmaculada, San José, mi Padre y Señor, ángel de mi guarda, intercede por mí. Hay un escritor mexicano que se llama Armando Fuentes Aguirre y suele escribir en periódico y hace un tiempo escribió lo siguiente. La víspera de la Navidad le mandé 50 rosas a una dama. Luego, cuando la tuve cerca, la llené de piropos.
Le dije que era amable y admirable. La llamé reina. La comparé a una torre, a un trono, a un espejo. Estoy diciendo que recé mi rosario en Nochebuena. 50 rosas a una dama. Un día muy propio para pensar en la Virgen. 50 rosas. Y luego la llena de piropos con todas las letanías. Dije 50 de Marías, otras tantas rosas para esa hermosa dama que es la Virgen. Y recité la letanía, la engarcé de piropos hermosos, de las bellezas, de la más bella entre todas las mujeres. Tanto me gusta el rosario que ni siquiera me siento hipócrita al rezarlo. Es como una serenata ante el balcón de una princesa. Solo que esa princesa tiene por balcón al cielo.
Y en la tierra un escabel para apoyar el pie. Yo soy su enamorado. Ir de ronda. Es serenata. El balcón de una princesa. Digo su nombre al despertar y otra vez lo pronuncio por la noche en el umbral del sueño. En mis moradas tengo su retrato. Su variada imagen tan infinitamente femenina. Guadalupe, Socorro, Carmen, Luz, Esperanza, Concepción, Fátima, Lourdes, Paloma, Nieves, Soledad. La más grande oración, nadie lo duda, es la del Padre nuestro. El propio Jesús nos la enseñó. ¿Puede haber plegaria más alta? Más alta no, pero más bella sí. Por eso los músicos le siguen poniendo música a la preciosa letra que pronunció el Arcángel.
Ave María, gracia plena. ¿Quieres amar más a la Virgen? Pues trátala como rezando bien el Rosario de Nuestra Señora. Dice el prólogo del libro Santo Rosario. Rezando bien, ¿qué querrá decir eso de rezar bien el rosario de Nuestra Señora? Y podemos pensar muchas cosas, pero seguramente la que nos lleva más directamente a ese calificativo, el hecho de rezarlo bien, pues es que logremos tener como unión de corazones, que nos metamos en el ámbito de María. Como si nos hubiéramos cambiado de mundo y estuviéramos ya en el cielo y con ella contemplamos los misterios de la vida del Señor. El Rosario es una oración repetitiva.














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